
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Es cierto que llegaron nuevos vehículos para la Policía Municipal en este año preelectoral y dicen que gracias a fondos federales, que si no, nanina.
Pero preguntamos, sin conjeturas, cuántas patrullas se adquirieron en los últimos años antes de esta entrega y si la adquisición de vehículos ha sido por impresionar en este con un show en la Plaza de Recreo que a pesar de los deseos del alcalde, nadie vió, excepto los funcionarios y empleados municipales, por mala planificación estratégica del alcalde.

Preguntamos, sin conjeturas, si las últimas patrullas se adquirieron dos en cada uno de los años de 2017 y 2018 con dinero fuera del presupuesto, pues la inversión de una, aparentemente, fue reembolsada por la Comisión de Tránsito, otra fue donada por un pelotero y las que habían estaban tan deterioradas que fueron dejadas sin uso o decomisadas. De esas cuatro restantes una la usa el Comisionado como privilegio de su rango y que se torna inoperante para combatir el crímen en la calle y otra ha sido asignada a un sargento en especial.
Por otra parte sabemos, por el legislador municipal Edwin (Win) Meléndez, que el alcalde subió el sueldo a todos menos a los más antiguos en un sistema de equiparación extraño y mientras no reclasifica a la Policía Municipal desde hace una década, porque su intención era desaparecerla, según concluimos nosotros.
En una ocasión hasta la utilizó nombrando Comisionado de la Policía Municipal a un político para brindarle un trampolín, con dinero municipal de Vega Baja, sufragándole su sueldo, a un candidato a alcalde de otro pueblo quien fracasó en su nominación. De paso, también fracasó el alcalde como cuando apoyó al alcalde de Villaba y fue electo Jesús Manuel Ortíz. Marcos Cruz tiene dos problemas de tiempo, desconoce la historia de Vega Baja pues no aplica la experiencia administrativa y política de otros, sino que replica malas mañas y lo malo de ellos y no tiene elementos para pensar en un futuro posible. A mi entender, le falta conocimiento y calle, pues se le está haciendo difícil hasta el lenguaje en que habla. Dice una cosa pero hace otra, como en el asunto de la Casona.

Para el asunto de la reclasificación el alcalde culpa a la otredad en el sentido de que las agencias estaban ocupadas en otra cosa. ¿No es acaso una obligación de la ley cada cierto tiempo? Y si no lo fuere, ¿Está inflingiendo un castigo para forzar las renuncias o retiro de los componentes actuales? Si alguien en el gobierno central no está haciendo lo que debe, ¿no se le puede obligar mediante un procedimiento judicial? ¿Tal vez un mandamus? Como dicen, las excusas son buenas para el que las da. Mientras tanto el dinero que pudiera ir para los servidores públicos se gasta en festejos inentendibles.
Algunos policías municipales recuerdan que el último aumento lo recibieron del alcalde Iván Hernández. Las cosas en general están más caras, pero al alcalde no le ha importado por 11 cumplidos de los 12 años de su incumbencia. Para el no será una prioridad, pero para los que tienen que salir a defender este pueblo, si. Especialmente cuando tienen que dejar su casa en órden y no llevar preocupaciones a su trabajo.
Otro de camisas coloradas en Venezuela, el pintoresco Hugo Cháves, llamaba con mucho énfasis con sus palabras «pura paja» a lo que decían y hacían sus opositores políticos. En Vega Baja, el de las camisas coloradas que impone sus insuficiencias a empleados públicos es el de la pura paja.
