El Gato Nino (2): Mis costumbres

Nino cuando era bebé

Por El Gato Nino

Por las mañanas, me levanto muy temprano. Mi papá humano se levanta a las cuatro de la mañana a preparar el periódico El Diario Vegabajeño de Puerto Rico y le ofrezco mi primer «miau» de saludo. El repite lo mismo siempre: «Gato, ¿que tu haces por ahí?» y yo le contesto con la misma repetición conque el me pregunta, diciendole «miau».

Al ratito, me acerco a la silla de mami, al lado de la de papi y lo molesto raspándola para que el se fije en mi y me diga otra frase repetitiva «!No!», aunque la dice como si fuera musicalmente: «!No o ho ho!». Como lo que quiero es que el me brinde atención, hago como que lo obedezco pero lo sigo haciendo hasta que me pone la mano en forma inversa para que yo me estruje con ella. Su !No o ho ho! se me parece a lo que dice el señor Santa Claus cuando se ríe con los niños, por lo que me parece que papi no lo dice muy en serio e incluso hasta me premia dándome cariño con su mano.

Mis padres me tienen un cuarto de baño sin ventanas ni puertas, distinto al de ellos, donde hay una clase de arena en que escondo lo que hago para cooperar con la limpieza de mi hogar, digo, de nuestro hogar. Tomo agua e ingiero comida buena como si estuviera en un crucero de los que ellos hablan, donde se come a todas las horas.

Ellos me hablan con su idioma y yo les contesto con el mío. No hay diferencias, pues el amor que nos une es la manera en que realmente nos hace entenderlo todo. Puedo decir que soy felíz con ellos, pero me gusta hacerles travesuras y ponerme en el medio de ellos para que me presten atención.

He notado que conmigo son más tolerantes que con mucha otra gente. Tal vez porque seguimos una rutina de utilización de tiempo de acuerdo a como ellos lo necesitan para hacer sus asuntos posibles. Eso deja espacio para que nos mimen.

Cuando vemos a otros gatitos en la calle que no tienen ese beneficio, nos consideramos afortunados.

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