
En medio de la adversidad, aún en las tormentas que se presentan en la vida, hay razones para agradecer.
Estoy segura que no a todos nos gustan las montañas rusas
, con sus subidas, bajadas, algunas más leves, otras en picada, curvas, vueltas que nos marean y nos hacen sentir que se nos va a salir el corazón del pecho.
No todo el mundo está preparado para esa adrenalina, no a todo el mundo le gusta, hay quienes prefieren mejor subir en el carrusel
que es más tranquilo. Sea como sea la vida tiende a ser como esa montaña rusa a la que no queremos subirnos, pero no nos queda otra opción que enfrentarla con lo que somos, con lo que tengamos y como podamos.
Nadie puede decir que es fácil, pero si no nos queda de otra, vamos hacerlo con lo mejor que tenemos, poniendo el alma y el corazón para ello. Por eso, cuando lleguen nuestras tormentas y tengamos que decidir como las vamos atravesar, hagámoslo con la convicción de que al salir de ellas lo haremos siendo mejor que cuando entramos y al igual que esa montaña rusa que quizás nos subimos sin querer, al final, vivimos una experiencia que nos ayuda a crecer, aprender y ser mejor.
Abrazo apretao, de esos que están llenos de cosas bonitas. ¡Que sea un bonito miércoles! VR ![]()
Vivian Raquel
