
Por El Gato Nino
La mayor parte de los humanos hace cosas que yo no. Por ejemplo, no leo, ni me entero de las noticias excepto por la experiencia de mis sentidos. Mi mundo es el que veo, es uno pequeño, pero es el mío.
Sé que hay día y noche, sol y lluvia, viento y calma. Que hay animales microscópicos y otros más grandes que yo. Que puedo jugar y hasta alimentarme con animales menores, que hay mucha vegetación de distinta clase y que cuando no estoy en mi casa, puedo hacer mis necesidades en cualquier sitio, aunque prefiero hacerlo en tierra para después tapar lo que hice.
No voy a la escuela, pero a alguna clase de entrenamiento de conducta me han dado mis papás para lograr vivir tranquilos y felices en nuestro hogar. En mi naturaleza están unas costumbres como la de no responder rápido al llamado de atención de mis padres, como hacen los perros. Tampoco muevo la cola de la misma manera porque tengo varios moods distintos que los comunico moviendo lentamente el rabo con diferentes movimientos.
Tampoco sé de racismo. Como he dicho, tengo un hermano negro y una hermana blanca. Yo soy rubio. También tengo amigos tipo calico que tienen muchos colores de pelo regados. Otros gatos nacen sin pelo. Algunos se asustan cuando los ven, otros son muy compasivos con esa clase de gato que requiere de cuidados especiales, ya que el pelo protege su piel. Estando expuesta, es más susceptible a enfermedades.
Me dicen que en el barrio Pueblo de Vega Baja había una manada de gatos que se reprodujo grandemente gracias a que el comerciante Manolo Meléndez le daba comida y albergue en la Ferretería La Principal y que todavía quedan gatos descendientes de tercera generación en la calle Acosta. En Estancias de Tortuguero había una clase de gato que no tenía rabo y le llamaban «los tucos».
Me llamo Nino como una referencia a otro nombre que se le da a los gatos, que es «canino» o una modificación que aparece en las películas, «minino». A algunas personas se les llama Gato, como «Gato» Barbieri, un famoso músico, Edwin Martínez Rolón (por sus ojos verdes) y hay personajes de Hollywood como «Felix el Gato», «Silvestre» y muchos más. Andrew Lloyd Weber, un escritor inglés hizo toda una obra con gatos llamada «Cats» y hubo una de tantas películas llamada «Aristogatos».
La humanidad no nos ha podido ignorar. Somos parte de la presencia visible, auditiva y sensitiva de la fauna que nos rodea. Interactuamos con el resto del mundo. A veces, nos creemos que somos lo más importante de la creación de Dios, pues de acuerdo a la leyenda, los gatos tenemos nueve vidas. Eso puede significar que tenemos una resurrección asegurada, lo que fue una experiencia existencial del «Gato con botas» en una de sus películas.
