
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Los primeros atisbos que recordamos para aprovechar la luz solar en lugar de conectarnos a la red energética proveniente de quema de combustible fue un proyecto piloto para iluminar la calle que discurría desde el Boulevard Muñoz Marín a la Calle Luis Muñoz Rivera. Cuando se originó la idea de hacer el edificio del Centro de Bellas Artes en la Carretera Número Dos, ésta estaba diseñada, al menos en idea, de un sistema de energía renovable mediante placas solares.
Pero esa no era la primera idea de modernizar nuestros edificios públicos. Anteriormente se había propuesto por el Ingeniero José Francisco Náter Gautier el proyecto Vega Baja, Ciudad Universitaria Bilingue, en donde los edificios adquiridos por el Gobierno Municipal bajo la administración de Luis Meléndez Cano se transformarían con carga energética natural del Sol.
¿Qué nos ha pasado? ¿Porqué estamos atrasados en ese asunto?
El Plan de Gobierno de Marcos Cruz Molina para el 2020 sólo tiene una referencia vaga en la parte de Transformación Ambiental donde se lee lo siguiente: «Promover el uso de la tecnología ambiental sustentable para general energía». Esa propuesta de hace tres años atrás no anuncia la inversión en el cambio a fuentes renovables del consumo eléctrico. Y esto es necesario por la economía que redundaría también para la continuidad de servicio eficiente cuando se interrumpe el servicio eléctrico. En todo el sentido de la palabra, esta frase representa un atraso en el pensamiento del alcalde respecto al futuro que ya está presente, que es necesario abordar y contemporanizar.
Cuando la luz eléctrica llegó a Vega Baja en la segunda década del Siglo XX, los cables siguieron la ruta del telégrafo y donde primero se sirvió la energía fue en el hospital municipal y la Casa Alcaldía. El Gobierno Municipal siempre debe estar a la altura de un óptimo servicio para así también poder ofrecer el mejor posible a sus habitantes. Eso no ha cambiado en más de dos siglos de la existencia de nuestro pueblo, desde la creación de las dos ramas de gobierno.
El proyecto piloto de la calle iluminada con energía que conducía a Alto de Cuba nunca le cambiaron las baterías que tengo entendido que duraban diez años y no se presupuestó para eso. Alguien dijo que ya no se conseguían pero tampoco se sustituyeron los focos. Se aprovechó la supuesta propuesta federal para conseguir las luminarias, pero no se le dió el seguimiento apropiado.
La susodicha calle también se perdió porque la administración de Edgar Santana la emborujó con la venta de una finca en una transacción dudosa y oportunista que fue a tener finalmente en buena pro a las manos de la Familia Del Río. Ahí terminó el camino de Vega Baja, donde justamente había una frase media extraña de Luis Muñoz Marín en un rótulo que decía que «el camino de los pueblos no termina nunca». Esa calle se selló para que no diera el servicio que se propuso y ahora no hay luz, ni camino.
El alcalde, cuando era legislador municipal, acogió y endosó el proyecto de Vega Baja, Ciudad Universitaria Bilingue firmado también como Presidente por el futuro alcalde también Iván Hernández y el entonces alcalde Edgar Santana Rivera. Pero ninguno de ellos le dio paso, excepto alguna mención de parte del actual alcalde en uno de sus espectáculos de mensajes presupuestarios.
Cuando se hizo esta propuesta, había hasta fondos federales para la conversión del sistema eléctrico a uno solar, pero se optó por no echar adelante el proyecto. En la administración de Santana, la vista de futuro estaba en obtener ganancias personales y no beneficios para el pueblo, en la de Hernández, por su corto tiempo de gestión y en la de Marcos Cruz Molina no la podemos entender, porque el dice que piensa como educador y el fin principal era precisamente el educativo. El conjunto de su contenido hubiera dado un verdadero desarrollo económico a Vega Baja barrio, al casco tradicional y hubiera significado visión del futuro en verdadera acción.
El Centro de Bellas Artes debió de ser dotado de un sistema de energía solar. He sabido que algunos de sus pisos tienen problemas con el servicio eléctrico lo que ha hecho que suspendan actividades, pero hubiera sido un esfuerzo ejemplar que se hubiera inaugurado con energía renovable o que en el proceso, aunque fuera por etapas, se hubiera hecho.
El edificio del Cine Teatro Fénix ha tenido que suspender tandas de películas y en ocasiones devolver dinero porque a pesar de haberse invertido más de dos millones de dólares en su restauración y conversión a cine, no tiene sistema eléctrico basado en energía solar. En la Casa Alcaldía, donde se han hecho cambios sustanciales y se ha hecho una fuerte inversión de dinero, tampoco vemos placas solares instaladas y peor aun, el alcalde dijo que debido a una exigencia de LUMA, no se podría instalar la energía eléctrica convencional hasta que se reubicara un poste que pudiera dotar al edificio de la corriente en la calidad que necesitaba. ¿Vamos a seguir dependiendo de una red eléctrica cara e ineficaz o vamos a tomar nuestras propias decisiones para alcalnzar el progreso?
Hemos ido de fracaso en fracaso por la sola razón de seguir haciendo las cosas de la misma manera primitiva que cuando llegó la luz por primera vez a Vega Baja. En aquel momento, muchos no creían en la luz eléctrica porque ignoraban la tecnología detrás de esa producción de algo que no se ve. Pero el nuestro es un pueblo inteligente, informado y moderno, que conoce cuando alguien informa tonterías y calla cuando se le confronta con las verdades.
Quizás el alcalde y sus asesores no ven la ventaja de la energía solar y la economía y conveniencia a largo plazo que representa para lograr ofrecer un mejor servicio. Claramente, es algo que hace años está disponible, que se ha hablado de ella por anteriores alcaldes y por todo el mundo, menos por el alcalde actual.
En broma dicen que mandó a comprar cien máquinas de escribir porque no confía en las computadoras y que prefiere la microadministración donde todo lo controla y lo que no entiende, no lo aborda. Pasa igual con los diez teléfonos satelitales que consiguió la abogada Madeline Pichardo para la Policía Municipal, que ni saben donde están.
Obviamente, el alcalde Marcos Cruz Molina no entiende lo que es progreso de verdad. Su visión jurásica nos hacen pensar que no lo entendió como legislador municipal y ni como alcalde hace un gesto para actualizarse con lo que es tan obvio.
