
« …donde muchos constituyentes tienen días libres y quieren utilizarlos para tramites y se ven de manos atadas; así comenzamos nuestra semana de Acción de Gracias.«
por Evelyn Meléndez Marrero, legisladora municipal por el Partido Nuevo Progresista
El gobierno municipal no está hecho para ofrecer un servicio parcial, porque tiene que seguir el ritmo de la vida, que es de veinticuatro horas, los siete días de la semana, los trescientos sesenta y cinco días del año. Eso, obviamente, no lo tenemos actualmente porque no hay una visión administrativa completa, sino limitada. El alcalde y la legislatura municipal hacen cierto trabajo, mayormente de presencia que de sustancia y con el afán de percibirse positivamente, hacen algún trabajo del que deberían hacer, a medias. Mucho ruido, pocas nueces.
Muchas actividades municipales no comienzan hasta que llega el alcalde. Entonces lo presentan como invitado y a la misma vez como anfitrión de los eventos y hasta le agradecen su presencia, cuando se supone que no debe haber tanta pleitesía repetitiva ni viciosa.
Esto no se limita a las actividades del poder ejecutivo. En la Legislatura Municipal no abren sesión pública a la hora citada hasta que terminan de recibir las instrucciones de su jefe político quien les visita en caucus, les instruye lo que deben aprobar y le da seguimiento. A su manera, Marcos Cruz les da un resumen de las virtudes de la legislación que quiere que se considere, lo que no le da tiempo a la mayoría legislativa del Partido Popular de internalizar y conocer a fondo las ordenanzas y resoluciones, como les ocurrió con la venta de la Casona, donde no pudieron ver lo que era evidente en su contenido.
En ese asunto se fueron hasta la negación pensando que podía interpretarse de otra manera las palabras claras, quedando muy mal frente al pueblo, que les demostró que no los podrían engañar. De la misma forma ocurrió con la antena de telecomunicaciones que aún pretenden montar en el mogote entre las urbanizaciones El Rosario y Alturas de Vega Baja costándole al erario publico cientos de miles de dólares que pudieron ser invertidos en el pueblo.
Se supone que ya la Legislatura Municipal no se reúna durante este año natural, pero de seguro someterá alguna resolución, como de costumbre, algún ajuste en el presupuesto o alguna medida con instrucciones de aprobarla “fast track”, lo que pudiera terminar en una convocatoria adicional. Hay mucha improvisación, pero más actividad creada en la comodidad del tiempo del alcalde, que en las necesidades reales de este pueblo.
Esta semana cierra el gobierno municipal, donde sólo quedarán trabajando los empleados de “servicios esenciales”. Entre el plan piloto y el de cierre habrá menos días de trabajo. Los afectados servidores públicos pagarán un impuesto con menos acumulación de vacaciones. Ya la directora de Recursos Humanos ha establecido de que es proporcional a su rendimiento, la cantidad de días que se ganan por vacaciones y por enfermedad.
Por otra parte, la ausencia de servicios disponibles no es proporcional a las necesidades de los vegabajeños. Y esto lo hacen porque no quieren admitir que les falta equipos y personal para darlos en el tiempo en que se necesite. Como por ejemplo, la falta de equipos para la movilización comunitaria en las rutas establecidas, la falta también de equipos para el recogido de escombro, camiones para el recogido de desperdicio sanitario, camiones para el suplido de agua. Mientras tanto hay camiones ubicados en los garages municipales por espacio de más de dos años, esperando se compren las piezas de reemplazo para repararlos.
Aquel que urja de algún servicio esta semana, tendrá que esperar a la otra. Sin embargo, el pozo muro que se llena y que tapa la tubería de una casa provoca que se desborde y ponga en peligro la salud familiar y comunitaria. Y cuánto tiempo más se pierde para el recogido de los escombros, cuando se van a reparar las calles de nuestros barrios y pueblo. Esto, sin saber que sucederá cuando abran las puertas la próxima semana, y comiencen las excusas de no servicio de ATH, que posiblemente aun este fuera de servicio o los sistemas no puedan subir. De esta manera, el alcalde se desvincula de sus deberes y obligaciones con este pueblo y “descansa” de satisfacer las necesidades de los vegabajeños.
Comoquiera, si estuvieran abiertos, tienen una deficiencia en la capacidad para servir, por lo que el quedar mal con el pueblo se tapa con la negación anticipada de servicios de un cierre municipal. Hay una diferencia entre lo que él puede dar y lo que el pueblo necesita. Mientras los servidores públicos son los que tienen que dar cara y explicaciones.
Hacer un ajuste es posible, pero no tener la capacidad ni el deseo de hacerlo porque en lugar de él adaptarse a un gobierno municipal eficiente y eficaz, el municipio gira alrededor de él y solo él pretende ser el único beneficiado.
El tiempo nos da la razón, el pueblo tiene el as bajo la manga y solo el pueblo puede tomar la decisión correcta. Yo les invito a mirar hacia un futuro mejor y tratar de juntos corregir el desastre de esta administración municipal. Tenemos que escribir una nueva historia y juntos reconstruir nuestro pueblo de Vega Baja.
