
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
La educación religiosa
En mi familia paterna se sigue la tradición católica, pero en la familia de mi madre son protestantes. Mis padres se casaron en la Iglesia Católica Santa María del Rosario de Vega Baja pero tuvieron que obtener una dispensa, porque la fe de mi madre no estaba en el catolicismo.
Mis bisabuelos Ramón Martínez Martínez y Carmen Antolina Torres Guerrero fueron, a principios del Siglo XX, fundadores históricos de la Alianza Cristiana y Misionera, primera iglesia protestante que se estableció en Vega Baja bajo la dirección del Pastor Angel Villamil. Mis dos hermanas, Flor y Josie acogieron la fe católica pero nunca hice mi profesión de fe fuera del protestantismo. Incluso en una ocasión pertenecí a la Iglesia Pentecostal de Quebrada Arenas de Bartolomé Pabón, pero en la mayor parte de mi vida he sido espiritual y hasta místico, pero no muy religioso. Tengo familiares que han seguido la tradición familiar como el Dr. José Martínez Villamil, ministro y misionero de la Alianza y su hermano Angel y mi tío Pepito, que han profesado con los Testigos de Jehová. En mi hogar las decisiones sobre educación, política y religión se tomaban individualmente, sin imposición.
Lo que tengo que aceptar es que la educación que recibí en la Escuela Dominical de la Alianza Cristiana y Misionera es parte de mi compromiso con la historia. En el templo de la Calle Luis Muñoz Rivera, camino al Alto de Cuba, recibí mis primeras nociones sobre historia en las clases que nos daba Doña Crucita, Ana Belén Pérez, mi tía Raquel Villamil, Doña Jovita y otras buenas maestras, la mayor parte de ellas educadoras en la vida civil. Como parte de las lecciones evangélicas, aprendí a conocer historias de Egipto, el Medio Oriente, Babilonia y aquellos lugares y culturas antiguas que luego repasé en la Escuela Superior y que estudié más detalladamente en la Facultad de Humanidades.
Estudiar las filosofías religiosas, los personajes y los acontecimientos históricos aunque fuera a mi nivel de aprendizaje, me creó de niño un punto de partida para desatar mi curiosidad por las razones que ha tenido cada cultura para diseminarse, dominar otros pueblos y contar la historia mediante la creación de la escritura y las imágenes primitivas y luego otras mas adelantadas.
El uso de la Biblia como fuente de conocimiento también fue un factor importante, porque me dio una referencia para buscar coincidencias entre lo que allí escribieron los fieles escribas con lo que luego la arqueología y otras fuentes documentales corroboraron o confrontaron.
Por otra parte, también conocí coros, canciones y tuve una interacción con personas de buenas costumbres, muchos de ellos padres de mis amigos y luego mis maestros y amigos míos también. Fui parte de la iglesia Alianza Cristiana y Misionera hasta mi adolescencia, en la cual todos mis recuerdos son buenos. Después, junto a mi padre, visité todas los templos de Vega Baja, pero a retratar bodas. En algunas de ellas, asistí para escuchar mensajes y conocer de los fundamentos de cada doctrina y descubrir las coincidencias y diferencias doctrinales de cada una.
