

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Por primera vez en la historia vegabajeña, dos mujeres figuran como precandidatas a alcaldesa en los partidos políticos. Por el Partido Nuevo Progresista, Evelyn Meléndez Marrero y por el Partido Popular Democrático, Madeline Pichardo Riestra. Ambas tienen conocimiento, experiencia de vida y están adecuadamente calificadas para ejercer el cargo si obtienen la nominación por su partido y luego el favor del electorado.
En el mundo, las mujeres han ocupado las primeras posiciones como mandatarias de naciones. En las antiguas civilizaciones, como Egipto, hubo varias faraonas como Hetepheres, Khenthaus, Ahmosis Nefertari, Tiy, Isis Nofret, Nefertari, Nefertiti y Cleopatra. En naciones más modernas fueron reinas Isabel de Castilla en España, Margarita de Austria, Ana Bolena e Isabel de Inglaterra. En el Siglo XX las primeras ministro y presidentas se proliferaron como Sirimavo Bandaranaike en Sri Lanka (Ceylon), Indira Gandhi en India, Golda Mier en Israel, Isabel Martínez de Perón en Argentina, Corazón Aquino en Filipinas, Margaret Tratcher en Gran Bretaña, Violeta Barrios de Chamorro en Nicaragua y Mireya Elisa Moscoso en Panamá, entre otras.

En Puerto Rico hemos tenido dos gobernadoras, Sila Calderón y Wanda Vázquez. La primera alcaldesa de un pueblo fue Modesta Díaz Segarra electa en 1932 en el municipio de Hormigueros, a sus 23 años. En ese año precisamente en que las mujeres pudieron votar por primera vez, se eligieron en Vega Baja a dos asambleístas municipales, Brígida Alvarez Rodríguez y Manuelita Martínez de Sandín.


Anteriormente no tuvimos mujeres candidatas a alcaldesas, aunque se dice que una dama de apellido Avilés, madre de los hermanos Braulio, Aníbal, Raul e Ildefonso López, fue candidata por un partido político, lo que no hemos podido corroborar hasta el momento. Ha habido precandidatas a alcaldesa como Begoña Eguía por el Partido Nuevo Progresista, pero nunca antes se habían postulado damas, con probabilidades y posibilidades de convertirse en la primera alcaldesa de Vega Baja.
¿De qué depende que una de ellas se pueda tener la oportunidad? El primer impedimento que ambas tienen son los presidente locales de sus respectivos partidos.
En el caso del incumbente Marcos Cruz Molina, por tres elecciones, ha tenido unos números extraordinarios para alcalde de Vega Baja en el favor electoral. Se estima que la convicción por delitos de los dos alcaldes novoprogresistas, les sirvieron en bandeja de plata la alcaldía a Cruz, lo que se tradujo en un voto castigo por tres cuatrenios. También, en el Partido Nuevo Progresista hubo una división entre los fieles de Edgar Santana y su sucesor, Iván Hernández. En el caso de este último, no logró consolidar el poder como Presidente de su Partido.
Y aunque ha mencionado el cuento de que podría retirarse, como hacía Luis Meléndez Cano, creemos que esa es una manera de quitarse presión sicológica de encima mientras lidia con algunos problemas que tiene su administración y él como presidente y posible precandidato del Partido Popular Democrático a reelección. Tiene la penosa evaluación realizada por varios años por ABRE, una entidad que evalúa la salud fiscal a base de trece puntos de cotejo, el Gobierno Municipal no ha superado la evaluación de «C», o sea, promedio, cuando municipios cercanos como Vega Alta alcanzaron la excelencia («A») desde el primer año. También se enfrenta a una deficiencia entre dinero declarado como ingresos y gastos inciertos en su última campaña y unas multas que acompañan la negligencia en el manejo de sus finanzas políticas y las de su partido de acuerdo a lo hasta el momento ha determinado el Contralor Electoral.
Marcos Cruz tiene otro problema, que es el desgaste que ocurre a algunos incumbentes. Eso se traduce en servicio errático y poca planificación, incompleto o inconsecuente en muchas áreas, posturas incómodas para la población, como el asunto de la Casona, uso de recursos municipales para publicitarse personalmente y actitudes personales públicas y privadas en su conducta usual con los ciudadanos y con sus empleados y la conducta incorrecta y no sancionada ni supervisada adecuadamente de algunos de los funcionarios municipales con rango. Mucha gente, incluyendo personas conocidas de su partido y particularmente en las redes sociales, expresan todos los días su descontento debidamente fundamentado.
En el Partido Nuevo Progresista, su presidente local Melvin Carrión, quien perdió las pasadas elecciones como candidato oficial, mantiene incomunicado a su colectividad debido a un accidente aparentemente cardiovascular que lo ha recluído en su casa, sin apariciones públicas. Aun no se sabe si se presentará finalmente como una opción para ser elegido candidato del partido, por lo que la Vicepresidenta Evelyn Meléndez Marrero optó por adelantar sus gestiones para la candidatura a alcaldesa.
Dicha candidata tiene la dificultad de que la incertidumbre y la inacción está regresando al Partido Nuevo Progresista local de tribus y divisiones tradicionales. Algunas de las personas conocidas de ese partido están esperando lo que va a pasar, mientras que otros, inconformes, no aceptando a Marcos Cruz y temiendo que el PNP se retraiga nuevamente por la división inminente y falta de solidaridad, están cruzando el partido para unirse al movimiento de la precandidata del Partido Popular, Madeline Pichardo. Eso no es nuevo entre los progresistas pues los partidos tienen como característica ser dinámicos. También ocurrió con los populares en las elecciones de 2004.
El menú está servido, aunque hay tiempo para que el panorama cambie con más candidatos o candidatas a la alcaldía de Vega Baja. Eso nos lleva a la siguiente reflexión.
Detengámonos un momento a mirar que ha sido nuestro pasado. El porciento de mujeres alcaldesas en Vega Baja es cero (0). No es porque no hayamos tenido candidatas, porque Elsie Valdés en 1992 era una mujer preparada e idónea para el cargo. Una líder en todo el sentido de la palabra, pero tuvo que enfrentar el divisionismo local y el prejuicio machista, además de la gran fama como alcalde incumbente de Luis Meléndez Cano.
Cuando miramos el resto del mundo y Puerto Rico, con verguenza nos enteramos que desde hace cerca de una centuria hay mujeres alcaldesas en nuestro territorio. Es más, las tres alcaldesas de San Juan, Felisa Rincón de Gautier, Sila Calderón y Carmen Yulín Cruz tuvieron una relación estrecha con Vega Baja. Tanto, que alguien hasta mencionó como una posibilidad en el pasado traer a Carmen Yulín como posible candidata a alcaldesa de Vega Baja, cuando era Representante a la Cámara. Y Felisa vivió en su juventud en Vega Baja y su casa de playa aun está al final de la avenida que lleva su nombre. La tesis de maestría de Sila fue sobre el desarrollo industrial de Vega Baja.
La alcaldesa de Vega Alta, María Vega, es también otra vegabajeña a medias que está haciendo una labor excelente en su pueblo, como la de Loíza y Barceloneta, por lo que no se necesita ser un pueblo aislado y pequeño como Hormigueros, de reciente nueva creación y pobre como Loíza ni rico como Barceloneta para tener un alcalde femenino.
¿Porqué no le hemos dado oportunidad a las mujeres? ¿Acaso son menos las mujeres que los hombres?
Yo no diría eso de mi madre que ya falleció, de mis hermanas, de mi esposa, que comparte mi vejez, ni de mis hijas. Y añado que tengo siete nietas inteligentes que creo que van a ser excelentes personas y ciudadanas y que todas pueden ser alcaldesas o la posición pública o privada que quieran. Y lo digo también por el que me lee que tenga mujeres a su alrededor. Como experiencia de vida, intuyo que ellas son más cuidadosas en la administración y fiscalización que nosotros los hombres y no hay nada que les impida ejercer la mayor posición de liderato en Vega Baja.
Pero más allá de sus capacidades, que sin duda las tienen, está nuestra incapacidad de concederle históricamente el espacio que se merecen. !Basta ya de hombres que todo lo complicamos con nuestros juicios, prejuicios e ideas irrazonables!
Ellas deben tener la misma oportunidad y todos tenemos que abrir el camino al experimento social más trascendental en nuestros tiempos para Vega Baja. Ellas están disponibles y nosotros, como pueblo creyente en posibilidades, debemos estarlo también.


La competencia legal siempre es buena, las expectativas son excelentes
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