
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Se alborotó el gallinero. En el Partido Nuevo Progresista hay algunos acólitos que piensan como en la política vieja y caduca, que hay dos Puerto Rico y dos Vega Baja y a veces hasta subdividen en tres y cuatro bandos y que hay una prohibición absoluta de contaminarse con el enemigo de otro partido. Y han censurado a la candidata novoprogresista Evelyn Meléndez Marrero por haber permitido que se tomara esta foto en la actividad promovida por el Gobierno Municipal de Vega Baja, de la que ella es parte, por ser Legisladora Municipal, con la candidata del Partido Popular a la Alcaldía, Madeline Pichardo Riestra. Y la abogada es una ciudadana que estaba invitada, como a personas de todos los partidos y sin partidos, a madrugar y disfrutar de la actividad.
Le he preguntado a ambas si hay algún tipo de alianza de esas que están de moda y me dijeron que absolutamente no la hay. Pero que si hay afecto y cortesía de una para otra y en mi opinión, son dos personas nobles y generosas. Lo que a veces no se logra con el alcalde de Vega Baja, que ignora la gente y se hace que no se da cuenta de que hay gente presente para no saludarlos y a su manera, castigarlos por lo que le de la gana de pensar que han hecho mal o en su contra.

La cortesía es fundamental en la política. Quien no piense así, no sabe la historia de la política vegabajeña. En la vieja política, cuando había una convención de un partido, iba un representante de otro partido y le permitían dirigirse a la asamblea para desearle lo mejor en sus deliberaciones. Una vez hecho eso, se retiraba con el aplauso de la concurrencia.
He participado activa y pasivamente en la política de Puerto Rico y he presenciado cómo los compadrazgos y las amistades son comunes entre rivales políticos. Lo he visto en Vega Baja también en los últimos sesenta años y puedo mencionar decenas de amistades como la de Luis Meléndez Cano, alcalde y Agapito Rosario Rosario, Presidente de la Asamblea Municipal de 1977. Agapito fue maestro de Luis y siempre tuvieron una rivalidad política pero acompañada de una amistad inviolable, sana y fructífera.
Yo no digo que las candidatas a alcaldesas sean grandes amigas pues acaban de conocerse, pero ya son pioneras en una actividad política que nunca se había visto en la historia de Vega Baja donde predominan las mujeres decididas como ellas. Y aunque no coinciden en su ideario político, nos sirven de ejemplo a todos los vegabajeños por su calidad humana y consideración a las personas.
Quienes tratan de crear cizaña con ellas, son presas de su propia fantasía de destrucción, algunos por diversión y en otros como un medio de allegarse al poder con otros candidatos. Ese no es el camino correcto de la democracia. No hay ley ni reglamento en el mundo que prohíba los buenos modales, la amistad ni el amor. Al contrario, todas las historias que conocemos como este ensayo de cordialidad y búsqueda de la paz, terminan en bien para el pueblo.


La política pública no debe centrarse en hacernos ver como enemigos, cuando la realidad es que somos dos mujeres vegabajeñas con distintas ideologías políticas que estamos escribiendo una nueva página en la historia del pueblo vegabajeño donde por primera vez la contienda política puede estar compuesta por dos mujeres con un fin en comun el bienestar de nuestro pueblo.
En su momento los vegabajeños tendrán la tarea de escoger quien será La o El primer ejecutivo de su pueblo y eso sera después de las primarias. Comenzar una campaña politica incitando a los vegabajeños de cualquiera de los partidos políticos a entrar en una contienda de baja moral e insultos independientemente de quienes sean los candidatos no es saludable para nadie. No debemos incitar a la violencia ni a insultos. Tenemos que recordar que todos somos vegabajeños y que al final del camino solo habrá un ganador y ese es quien dirigirá al pueblo sin importar colores.
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