Actualidad Política: Trullas Políticas Vegabajeñas

Anuncio publicado en las redes sociales sobre trullas de Madeline Pichardo Riestra, candidata a alcaldesa por el Partido Popular.

Por Thomas jimmy Rosario Martínez

La alegría es uno de los propósitos políticos. Hacer sentir bien a los ciudadanos es una de las metas y quizás la más importante en la construcción perceptiva de ellos. Y en festividades generales, aparecen para compartir su presencia con electores.

En otros tiempos, los alcaldes dentro de su poder controlaban permitiendo o negando el uso de las vías y lugares públicos y ese poder se usaba favorable a su colectividad política y vetando la celebración de actividades en lugares particulares. Hoy día eso no existe y aunque hay reglamentaciones para el uso de sitios públicos como la Plaza José Francisco Náter, el uso por los ciudadanos en su derecho a expresión va por encima de cualquier disposición legal, siempre que haya órden y cumplimiento con las leyes y los reglamentos.

Muchas son las instancias históricas en que hubo conflictos para el uso de la propiedad pública. Cuando a principios del Siglo XX, el jóven Agustín Alvarez Rodríguez pidió permiso para dar una conferencia sobre irradiación dentro del concepto espiritista de la época, se le negó el permiso, de acuerdo a una crónica en uno de los fondos documentales del Archivo General de Puerto Rico.

Por ese tiempo, a una protesta obrera también se objetó por la autoridad municipal porque era contra un pariente del alcalde que tenía una fábrica de despalillado de tabaco en la Calle Betances.

En 1960, después de que mi padre, como Presidente del Partido Independentista Puertorriqueño, haber conseguido el permiso para celebrar un mítin político frente a la Casa Alcaldía de Vega Baja, los populares erigieron una tribuna gigante para celebrar otra actividad de su colectividad. La presencia de Gilberto Concepción de Gracia, líder de la franquicia del independentismo electoral en Puerto Rico en una reunión con el alcalde y presidente del Partido Popular local, permitió un acuerdo entre el alcalde Rafael Cano y el Comité Local del PIP donde la tribuna popular pudo ser usada por el PIP para su mítin. Este incidente fue cubierto en la primera plana del diario El Mundo el 18 de octubre de 1960.

La libertad de trullar es un derecho de los candidatos y partidos políticos. No debe haber objeción de parte de las autoridades municipales ni estatales que lo impidan. Creo que la costumbre de que los políticos locales trullasen proviene de la imitación a otros políticos de Puerto Rico que hacían lo mismo en sus pueblos y en Puerto Rico. Antes, las trullas eran actividades privadas familiares que los políticos vieron como una buena oportunidad para traer alegría y saludar al pueblo.

Mi recuerdo me lleva al popular Santos Matos ir por las calles de Vega Baja con un grupo de músicos cantando y tocando música navideña. Los gobiernos municipales y los candidatos luego comenzaron a trullar sobre la plataforma de camiones y hasta a hacer caravanas de seguidores llevando la música al pueblo por los barrios y comunidades y al pueblo, cuando era un centro importante. Si no me equivoco, Luis Meléndez Cano puede haber sido el primer alcalde que llevó trullas por Vega Baja. En una ocasión la representante María Vega trajo un camión disfrazado de tren.

El trullar implica empleo de dinero, recursos humanos y una preparación previa. Hasta donde sé, el representante popular Edgardo Feliciano fue el primer político en trullar para esta Navidad. La candidata a alcaldesa popular Madeline Pichardo Riestra ha anunciado su trulla para el próximo miércoles y jueves próximo. Los demás partidos: «coquí, coquí».

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