60 segundos para reflexionar: Los 95 años de mi padre

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

El dice cincuenta y nueve porque en el espejo todo es al revés y todos los días mira su vejez con alegría. Ha sabido ir por cada época de su vida disfrutando la vida, llevando una fuerte ética de trabajo y de relaciones personales y sociales con mesura y responsabilidad. De hecho, viene diciendo desde hace un año que tiene 95 porque el cuenta los nueve meses de gestación.

A veces lo vemos como un ejemplar padre, esposo, ciudadano, pero nunca encontramos defectos en su formación, de los cuales sentirnos avergonzados. Es intenso, eso sí, y todavía nos intimida con sus ideas de adolescente y discute de todo. Y eso es cada día.

Hasta ayer durmió con remanentes de la cama de mi madre. Esta mañana, que es su cumpleaños, decidimos para el una innovación para su descanso físico, lo que aunque no quería inicialmente, lo convencimos de que era mejor para su salud general y lo aceptó.

Hoy espero que vuelva a la rutina. Si no llueve, hay grama que cortar. Por la tarde, a sacar los drones de la basura que la recogen mañana. A leer, ver televisión, trabajar en fotos en la computadora, a hacer computos de su contabilidad personal, a conversar y hacer veinte mil cosas más. Es una máquina humana de actividad.

De broma decimos que mis hermanas y yo somos tres ancianos pensionados cuidando a otro. En realidad, él está mas pendiente de nuestro hijos, nietos y bisnietos que nosotros. A su edad, tiene esa capacidad de vida.

Es un privilegio, un regalo divino tener a nuestro padre celebrando sus 95 ó 59, como el dice. ¿Cuantos más? No tiene miedo a la muerte, solo expresa la esperanza de vivir 50 años más y 50 de propina. Pura vida.

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