
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Hay consecuencias al aspirar para alcalde de Vega Baja.
Cada aspirante tiene que modificar su vida en cada etapa hasta que se convierte en candidato y después, cuando se asume esa responsabilidad. Al alcalde Iván Hernández le costó su trabajo como Director de Obras Públicas en Vega Baja pues cuando notificó al alcalde Santini que acababa de radicar su candidatura, este le dijo que esperaba su carta de renuncia en su escritorio antes de que concluyera la tarde. También, Edgar Santana no quiso llegar a ningún acuerdo sobre culpabilidad, porque eso le impediría postularse como alcalde en el 2012 y también cortaría su oportunidad de recibir una pensión cuando cumpliera dos términos y llegara a la edad del retiro. Ninguno de ambos llegó a revalidar en 2012, ganando Marcos Cruz por pela, pues el pueblo de Vega Baja le dió un voto castigo al PNP que replicó en las próximas dos elecciones.
Tomar una decisión para cualquier candidatura en estos tiempos es una decisión que requiere dejar atrás la rutina y envolverse por un tiempo en una concentración y actuación continua para el que se postula. Requiere hacer una nueva agenda de trabajo, organización, inversión de dinero propio y de recaudación de otras fuentes, planificar actividades, cumplir con seminarios mandatorios y ofrecerle educación electoral a sus acólitos para un desempeño de excelencia y de estar pendiente a llamadas telefónicas, vidas de sus más allegados y trazar propósitos para la posición que se aspira. No es fácil para cualquier persona, los atrevidos son los menos y tal vez por eso uno los puede criticar, pero no hay duda que hay mucha valentía en dejar la zona cómoda individual para permitir que su vida sea invadida por muchas personas de distintos intereses.
Vega Baja tiene sus propias peculiaridades. Tan es así, que en la administración de Edgar Santana trataron de copiar el plan de emergencias por tsunamis del de Mayaguez y lo devolvieron porque así no se hacía. Había que saber cómo se respondería en una situación particular de acuerdo a la geografía, población y circunstancias especiales de cada lugar y grupo de residentes. Al principio de la administración de Marcos Cruz invirtió el dinero que no quiso emplear las dos administraciones anteriores y logró que se aprobara su plan de emergencia costera y se establecieran las marcas de peligro para algunas áreas.
Radicar supone mover mucha gente para realizar el trabajo de campo que facilite el desplazamiento del líder. Ayer, fue exitosa la caravana de Madeline Pichardo Riestra pues logró reunir en el punto de partida 17 vehículos y en la marcha cerca de una treintena le seguía desde donde se presentaba al pueblo como una mujer de sueños que pudieran hacerse posibles.
Hay otras radicaciones anunciadas en ciernes y alguna que no se va a dar, pues me indican que el Proyecto Dignidad no presentaría opciones locales. De lo que sé, la única candidata del Partido Nuevo Progresista está lista para radicar y el alcalde Marcos Cruz, confiado en su pasado de cinco mil votos de ventaja, aprovechará hasta el último día que pueda usar el fondo del gobierno municipal para publicitarse, aunque sea sin la «figura del jíbaro degollado» y bajo la excusa de que es la parranda de su administración y de él como alcalde.
