Actualidad Política: La soberbia de Marcos Cruz Molina con el Salón de la Fama del Deporte de Vega Baja

Este año, después de todas las amenazas que le hizo a la Directiva, cumplió todo lo que anhelaba. Estuvo presente primero que nadie, fue el único que develó las tarjas.

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Hace tiempo que les había anunciado que les iba a escribir sobre el plan del alcalde Marcos Cruz para dominar las instituciones privadas culturales de Vega Baja. No quise hacerlo antes porque la lucha interior que ha tenido la mayor parte de la Directiva del Salón de la Fama del Deporte en Vega Baja ha sido mas bien de resistencia, hoy día de resignación. Y no quería macular la celebración de los cuatro deportistas que se seleccionaron, que es un acierto dentro de una situación penosa para Vega Baja.

Conozco el Salón de la Fama del Deporte desde su creación. Es una institución que ha servido muy bien a Vega Baja y a los deportistas por muchos años. Fue fundada en 1995 por iniciativa del alcalde Luis Meléndez Cano con un grupo de profesionales y aficionados del deporte, los cuales le dieron una forma seria y responsable a la honorable actividad que realizan en beneficio de la historia y el deporte.

Como Presidente del Comité de Transición que presidí en 2004, recibimos al Presidente de la institución, Dr. José Manuel Portela, quien hizo una presentación de su historia y estatus. De la misma surgía que era una entidad sin fines pecuniarios que trabajaba todo el año para lograr una exaltación anual de deportistas meritorios al llamado Salón de los Inmortales del Deporte, que en aquella ocasión estaba ubicada en la segunda planta de la Cancha de Baloncesto Moisés Navedo. El nos informó que todas las decisiones las tomaba la Junta Directiva y que cuando se seleccionaban los candidatos para exaltación, el gobierno municipal entraba como colaborador, asignando dinero para ordenar tarjas de bronce y permitir una actividad social para los seleccionados, sus familiares, los oficiales municipales y la Directiva.

El alcalde Edgar Santana y el Oficial Financiero me consultaron si era posible abolir el Salón de la Fama y que las decisiones de seleccionar a los exaltados recayeran sobre el alcalde o personas designadas por él. Yo le dije que eso no se podía hacer pues era una institución independiente, sólidamente representada por personas distinguidas de la comunidad, que había hecho una gran labor para perpetuar la historia de Vega Baja en el aspecto deportivo y que merecía respeto y continuidad. Como para la nueva administración eso no significaba algo mas allá que gastos y estaban pendientes del dinero que pudieran recaudar para la próxima campaña del alcalde, decidieron no incluir en el presupuesto partidas para los gastos de esta celebración. De esa manera estrangularían a la institución.

No obstante, conscientes del desprecio de esa administración, la directiva del Salón de la Fama siguió reuniéndose en su recinto por once largos años hasta que el alcalde fue enjuiciado por corrupción. El alcalde sucesor, Iván Hernández González nos ofreció una celebración con la condición de que escogiéramos a dos deportistas de su preferencia, a lo que por unanimidad se resintió la intervención indebida y se negó, quedándonos en la sequía histórica de tres cuatrenios a que nos había condenado el anterior alcalde.

Cuando el alcalde Marcos Cruz ganó las elecciones en 2012, nos reunimos con él para pedirle que permitiera reanudar la celebración anual del Salón de la Fama del Deporte, pues habíamos acumulado una serie de deportistas que en justicia, había que incluirlos allí. Entonces, el avaló nuestra gestión pasada y concurrió en que el pueblo merecía la continuidad de esta actividad. En 2013 celebramos la novena exaltación que fue un éxito sin precedentes para Vega Baja, pues como se trataba de dos peloteros de grandes ligas, Iván Rodríguez y Juan «Igor» González, hasta conseguimos como maestro de ceremonias a Normando Valentín y a Feliciano Hernández y fue una celebración gloriosa y memorable.

Después de esa magna actividad, el alcalde movió el Salón de la Fama para el Museo Casa Portela y en dos ocasiones, hizo modificaciones para adecuarlo al espacio y mejorar su apariencia.

Mientras tanto, fuimos notando unas extrañas filtraciones de lo que deliberábamos dentro de nuestras reuniones. La razón era que un «topo», miembro de la Directiva, había sido introducido por el alcalde para informarle de nuestras decisiones antes de que fueran finales y firmes, las cuales se hacían como consulta de vez en cuando. Eso nos ocasionaba problemas porque cuando se iban a tomar decisiones, el «topo» ponía objeciones y como las decisiones eran por unanimidad, el acuerdo no se lograba. Eso nos estaba causando problemas. Advertimos además, que no podíamos saber cuántos deportistas ibamos a exaltar, porque no se nos informaba la cantidad que el Gobierno Municipal nos asignaría, ya que estaba oculta en el presupuesto dentro de otras partidas. Ese truco nos causaba ansiedad por la incertidumbre, lo que nos limitaba nuestra aportación voluntaria y más, cuando fuimos notando en una reducción proporcional de la aportación municipal. Su plan era estrangularnos económicamente y aunque se llena la boca diciendo que ha aportado $60,000.00, esa cantidad no la hemos visto en los últimos diez años de sociedad con él.

En un momento dado, fui elegido Presidente. A mitad de mi incumbencia, supe que el alcalde estaba en contra de que mi sucesor fuera una mujer. Y como la vicepresidenta era una mujer y la secretaria también y habían hecho mejor trabajo que los hombres, anuncié mi apoyo a Carmen Otero y a Mily Navedo. Parte de mi trabajo siempre fue incorporar damas a las personas exaltadas y a buscar dentro de la comunidad deportiva aquellas a quienes pudiéramos reclutar ya que en aquel momento (y creo que todavía) las mujeres eran discriminadas en el deporte.

Cuando me percaté de la falta de sensibilidad del alcalde y su preferencia por los varones en el ejercicio de funciones que no eran de su incumbencia, pero que controlaría de alguna u otra manera, preparé una carta de renuncia con fecha y hora posterior a la celebración de la exaltación que me correpondía presidir y la entregué a la secretaria MIly Navedo para que ella la guardara hasta que mi renuncia fuera efectiva. De esa manera, Carmen ascendería automáticamente a la Presidencia, siendo la primera mujer en ocupar el cargo en la historia de la entidad. Posteriomente y aun a esta fecha, otra mujer maravillosa, Mily Navedo, ha ejercido, también con mucha responsabilidad y éxito, la función de Presidenta.

En mi última reunión como miembro de la Directiva, desenmascaré al «topo», frente a él, para el conocimiento de los compañeros. Es una persona que trabajó con mi padre en distintas funciones en la Junta de Directores de la Cooperativa de Ahorro y Crédito Vegabajeño por muchos años y lo considero una persona decente a pesar de que razones políticas pesaron más que sus deberes y lealtad con el Salón de la Fama del Deporte. No tengo nada más que decir de él. Su nombre me lo reservo, no es necesario enfatizar en él. Pero el alcalde Marcos Cruz es otra cosa.

El año pasado, se celebró otra exaltación del Salón de la Fama del Deporte Vega Baja Melao Melao. Junto con Anita Avilés, nos correspondió el honor de hacer de maestros de ceremonia de la actividad. Mientras repasábamos el protocolo, hubo un impasse en las personas que debían estar presentes en el momento en que se develaran las tarjas. Mi posición era la histórica y protocolar, hacerlo como siempre se había hecho y es que la entidad estuviera representada en uno de los extremos de la tarja y el alcalde al otro.

Como en ese momento yo no tenía autoridad para decidir cómo se haría, le envié un pedido por correo electrónico a la Presidenta, Mily Navedo, para que consultara a la Junta y me diera instrucciones de cómo proceder. Anita, a su vez, consultó con el alcalde y temprano en la madrugada del otro día, me indicó que el alcalde Marcos Cruz había optado porque estuvieran ambos representantes en la develación de la tarja.

Sin embargo, en un acto de soberbia, el alcalde no se presentó a develar las tarjas y envió a su representante Rafael Figueroa Gaetán a hacer esa labor. Minutos antes de terminar la actividad, el alcalde Marcos Cruz Molina entró literalmente corriendo para dar el discurso final, como siempre se había pautado.

Lo que el alcalde entendió como una ofensa a su figura y poder, tuvo repercusiones. Inmediatamente creó un comité para hacer una Sala de la Historia de los Deportes en Vega Baja. La idea obvia es tener un espacio para él tomar las decisiones sin que una junta intervenga. Anunció también que el Salón de la Fama sólo recibiría dinero si aportaba a un fondo igual.

Pero ahí no quedó todo. También dijo que las tarjas iban a llenar el espacio donde están en pocos años y que desde ahora, el había tomado la decisión de derretirlas todas para hacer otras de menor y uniforme tamaño para que cupieran dentro del Salón de Deportes. Le dijimos que derretir una tarja para hacer una nueva costaba igual que hacerla nueva y que las tarjas estaban dedicadas a personas muertas y vivas cuyos familiares se pudieran ofender por el acto. Nos dijo entonces que «regalaría» las tarjas a las personas que se las hubieran ganado pero que la sustitución iría de cualquier manera.

Unos años antes, nos había consultado sobre otras actividades como el dominó, cuyos «deportistas» le reclamaban su espacio en el Salón de la Fama del Deporte. Nos pidió además, que si pudiéramos enmendar el reglamento interno para que se incluyera ese y otros deportes, como la jugada de gallos. Le informamos que una cosa es juego, otra es que los animales hagan el ejercicio, pero que de acuerdo a la definición profesional que había adoptado el Salón, no estaba incluido como deporte aquellos que no cumplieran con los requisitos de esfuerzos físicos y competencia. Posiblemente no quedó conforme, pues para los políticos la visión es otra.

Este año, después de todas las amenazas que le hizo a la Directiva, cumplió todo lo que anhelaba. Estuvo presente primero que nadie, fue el único que develó las tarjas y dio un discurso donde resaltaba la «autonomía de la institución». !Mentiras en las actuaciones y en las palabras! Eso no es verdad y él lo sabe.

Para no ser opacado por la Presidenta Mily Navedo, quien deslumbraba en apariencia con un vestido hermoso, el alcalde reclamó su derecho de ser el único que develara las tarjas para obtener el foco de la atención en ese momento cumbre, en su antifeminismo evidente y en claro menosprecio del reglamento institucional.

Anoche se coló el rumor de que hoy anunciará su candidatura a las diez de la mañana. Una persona que le ha fallado a sus correligionarios y a todo el mundo alrededor, que no saluda a mucha gente y que se ha convertido en un estorbo más que un facilitador y mentor de los vegabajeños, debería anunciar que se retira.

Pero no, la soberbia y la prepotencia están presentes y creyendo haber alcanzado una estatura mayor que la de cualquier otra persona, camina pavonéndose con su falsa grandeza. Para algunos es un ídolo, para muchos, de barro.

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