Actualidad Política: ¿Por qué los políticos nos manipulan?

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Todos sabemos que los políticos nos manipulan. Unos creen que es un asunto de su sentido de conservación, que significa que sus representaciones en distintos temas y actuaciones pueden ser interpretados en sentido contrario a su intención y una vez dada una posición, es negativo el rectificar públicamente. En la manipulación ya se tienen los receptores libres intervenidos y la primera reacción del pueblo ante un desvarío de su líder es creer que una persona como esa, jamás se equivocaría.

Yo pienso que la verdad siempre fortalece. Es un acto de miedo el mentir, pero decir la verdad va creando unas estructuras mentales de fortaleza que ayudan a la vida de todos.

En la Segunda Guerra Mundial, la mentira de todas las naciones siempre estuvo presente, pero no ganó el que más mintió. Alemania se autodestuyó con la manipulación pública, lo que significa que sufrió trauma desde el nivel del ciudadano común que creyó esas «verdades». Pero hasta los jerarcas que pagaron con su vida y aun las de sus seres queridos mas cercanos, suicidándose por la frustración, o ejecutados. A esa nación, productora de tradición histórica, de tantas mentes preclaras, arte, ciencias, inventos y espiritualidad histórica la castigaron doblemente, dividiéndola como botín de guerra de las otras naciones vencedoras.

Aquella no es historia lejana, nos toca como pueblo con nuestras propias vicisitudes. Tenemos que mirar más allá de la idolatría por nuestros líderes y los partidos de la preferencia individual porque ninguna agrupación tiene a los mejores servidores públicos.

Hay otro mundo más allá del karma que nos tocó como vegabajeños por permitir largos periodos de gobierno local improductivos y de gran propaganda autoservida. El gobierno municipal, herramienta que nos debe servir a todos y no a unos pocos, debe estar manejada por la voluntad del pueblo y no manipulada por una claque o piña que usan los bienes públicos para el aprovechamiento particular. Anoche particularmente en las parrandas del alcalde Marcos Cruz Molina, que se suponen fueran para alegrar y llevar felicidad, éste estaba haciendo campaña política con los recursos municipales con la frase «el alcalde no se vende, el alcalde de todos los vegabajeños, Marcos Cruz Molina». Eso nada tiene que ver con el propósito de las parrandas pero si con su comparecencia el pasado domingo a presentar su candidatura de reelcción al pueblo.

En estos días estamos viendo el desarrollo de un caso judicial en el que una importante líder política se le han descubiertos las peripecias para agenciarse dinero adicional de sus empleados. Eso ya pasó en Vega Baja con uno de nuestros alcaldes por lo que salió convicto aun sin tirar un chícharo pues lo dejaron sin balas desde el principio cuando uno de los suyos lo denunció públicamente. Como pasó con el alcalde anterior que su propio jefe de campaña en dos ocasiones, lo choteó. Duró cerca de un año en el poder.

En la situación actual, eso ya está está pasando al nivel de los funcionarios de confianza y tal vez a otro nivel que no se ha investigado aun. Ellos no lo pueden ni lo quieren ver ni aceptar, pero hay evidencia en los informes de ingresos del candidato a alcalde en donaciones en la modalidad de patrón, como en el caso de Tata Charbonier. No puede ser coincidencia la cantidad de donantes y la cantidad aportada a nivel de cuota. Y no digamos los ingresos sin explicar en esos informes y aun mas, en lo que se gastó el dinero de la campaña, presumiblemente aportada por sus seguidores.

A los que se proclaman triunfadores por el favor de un pueblo adormecido no solo les espera el eventual quite de su velo y la verguenza pública sino que casi siempre terminan siendo presas de sus actuaciones por las agencias fiscalizadores y de acusaciones de las que sólo les quedará levantar las manos y pedir clemencia. La experiencia de la soberbia solo tiene el camino de la soledad del encierro. La alternativa sabia es el retiro oportuno.

Pueden tener la creencia de invulnerabilidad y que su chaleco es a prueba de balas. He conocido esa sensación muy de cerca y me he dado cuenta de que cuando la manipulación de las demás personas se fragiliza, comienza la manipulación personal y propia. Y esa prontamente se quebrará. Es ley natural, de vida, de destino propio. Ahí no hay atrechos ni evasiones posibles. Llegará el momento de chocar de frente, como con una pared de concreto. Y el aturdimiento deja con nada de lo que se logró.

Tratar de ser un héroe, en estas circunstancias, puede ser penoso a largo plazo. Además, eso sería pretender seguir manipulando. No hay que ser adivino para ver que las cosas que no andan bien, no terminan bien. Vega Baja tiene demasiada experiencia con nuestros últimos tres alcaldes. Solo sobrevivió con su debacle personal, el que a tiempo se retiró.

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