
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
No hay persona, actividad humana o pueblo que mejore si no ve en un espejo sus fallas y errores. Por eso existe la opinión diversa como la que usted personalmente ejerce cuando en situaciones ejerce el libre albedrío de evaluar las cosas y crear mejores soluciones desde su perspectiva. En nuestra democracia, nadie lo puede acallar. Y puede ser un factor de cambio social que pueda beneficiar a alguien, algún grupo, alguna nación o al mundo.
Consentir es una actitud de compasión, pero solo podemos crecer con la autocrítica y la crítica colectiva, siempre que sea edificante o como decimos usualmente, crítica constructiva. Eso pasa todos los días en el mundo y tiene beneficios contra las injusticias. También, todas las compañías privadas tienen un espacio para reflexionar y ver cómo sus usuarios y clientes reaccionan con los productos. Eso ocasiona cambios en fórmulas, presentaciones y propaganda.
Alguna gente que creen en sus ideales políticos, sistemas de gobierno o seguidores de personas le dan una validez suprema a su grupo y no quieren que se les critiquen porque prefieren el establishment, del cual a veces son sus beneficiarios, lo que se convierte en una forma de vida. Actualmente, ni el capitalismo ni el socialismo, por ejemplo, son lo que los teóricos de la política definen. En todos los sistemas hay variantes. A veces, como en China, se mantiene una economía socialista para sus ciudadanos y capitalista para el resto del mundo.
El bebé cuyo nacimiento conmemoramos hoy, Día de Navidad, era puro desde su naturaleza pero no era conforme. Retaba las costumbres de su raza, las ideas religiosas, la hipocresía y el gobierno. Eso tuvo un costo histórico para los de su clase y los que creyeron y no creyeron después, pero hasta las distintas sectas de las religiones que lo profesan son criticadas y trabajan en mejorar mediante el análisis de lo que han sido y a lo que aspiran.
Y como todo, en la desigualdad, cuyo aliado es quien lo permite, le da continuidad y hasta quiere perpetuarla, la opinión es la acción niveladora más potente, pues nos hace guerreros en nuestro gremio y salvadores de las naciones.
