
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Parece que la situación es repetitiva en los principales partidos políticos a nivel local. No hay cuña peor que la del mismo palo. Los dos partidos principales y yo diría tres de los partidos pricipales tienen gente que quieren utilizar el marrullerismo para aplastar a los nuevos pinos. Y cuidado con esa práctica, que nunca tiene buenos resultados para quien la practica.
Lo cierto, verificado, es que en el Partido Popular Democrático en Vega Baja hay una revuelta de abajo para arriba y los de arriba están fracasando en todas las que se aventuran. Hagamos un poco de historia.
El alcalde Marcos Cruz Molina, quien es también Presidente del Partido Popular, durante muchos meses abandonó sus funciones como presidente y dejó de reunir a los miembros de su partido ya que el tomaba todas las decisiones con un grupo de acólitos. También, contrario a lo democrático del nombre de su colectividad política, comenzó una purga de compañeros y un distanciamiento social para crear un nuevo grupo de socios en vista de las elecciones de 2024. Su trato cambió de uno persuasivo a otro dictatorial. Ya no consultaba ni compartía, ordenaba. Lo mismo ha ocurrido en el plano laboral y social del alcalde. Pensando que un carácter fuerte le impondría una clase de respeto y estatus entre todos, fue distanciandose de los mejores asesores y trabajadores que tenía de su lado. Lo peor de todo fue comenzar a mentir y a propagar la mentira.
Cuando aun no había la candidata que ya se ha oficializado mas allá de los rumores infundados sobre su imposibilidad por residencia, para tomar ventaja en algunos aspectos, trataba de convencer a los demás de que el correcto y perfecto era él y los demás eran seres defectuosos y con problemas en el pasado y en el presente que no eran buenos aun cuando tuvieran ideas buenas o mejores que las de él. De ese problema de carácter tuvo que defenderse en público en su último mensaje al pueblo, negando que él era serio pero aceptando que no era simpático y que lo que pasaba era que el tomaba con mucha seriedad los problemas del pueblo y se confundía eso en el, echándole la culpa a la otredad.
La Lcda. Madeline Pichardo, quien nunca ha estado ajena a este municipio, comenzó a sentir la opinión generalizada de que aunque el alcalde hacía muchas actividades en el pueblo, había un mal de fondo, en la base de su idea social general de superación que no permitía que la labor municipal se hiciera de una forma permanente, segura y bien estructurada. Y primero se acercó al alcalde, teniendo relativo éxito consiguiendo suministros con sus contactos en el estado de la Florida y los gobiernos en los que habría trabajado y hecho una excelente labor como psicóloga, fiscal, abogada y presidiendo el gremio hispano de abogados. Peor la realidad es que por la actitud negativa del alcalde, las gestiones se detuvieron. Y aunque ella no lo expresa de esa forma, personas a su alrededor, que cooperaron con ella en esas gestiones con su amado pueblo, sus instituciones, los mismos policías municipales y ciudadanos, lo afirman. El alcalde Marcos Cruz Molina no reconoció adecuadamente ni dió alas para que continuara esa ayuda, que el alcalde era incapaz de hacerlo por sí solo.
En un momento dado, Madeline Pichardo Riestra, se dió cuenta de que el continuismo era peligroso para el desarrollo del pueblo, pues anquilosa las estructuras de servicio municipal y cierra las posibilidades con los demás gobiernos que nos rigen y la empresa privada que sostiene a toda la economía. Esta dinámica no se estaba dando en la vida real sino solo en el entusiasmo que desbordaba Marcos Cruz Molina en sus medios controlados y en los discursos y mensajes públicos que emitía.
Eso ha hecho crisis en el Vega Baja de hoy, porque un discurso similar, temible y apabullante sobre distitnos asuntos, comenzó a salir de los funcionarios y empleados municipales de mayor importancia. Y peor aun, se comenzó a dar desde la institución que se supone que lo fiscalice, la Legislatura Municipal que en las voces oficiales como la de la Portavoz (y aspirante a Presidenta) prefirió el ataque político partidista y hasta personal, intimidante pero impropio desde la Casa de las Leyes de Vega Baja. Más mentiras.
Entonces comenzaron a tratar de sumar empleados públicos a su causa. Lo primero que le dijeron, el alcalde y ciertos funcionarios públicos que conocemos por nombre, apellido y ocasión fue que la candidata no era de Vega Baja. Después, cuando surgió que muchos habían estudiado con ella, conocían a sus familiares o incluso estaban emparentados, fue que aunque era de Vega Baja, no tenía domicilio aquí y no podría ser candidata. Lo último de la avenida es que les advirtieron que si ella ganaba, iba a botar a esos empleados, especialmente a los que no tenían estatus de permanentes. Como si no hubiera leyes protectoras de empleados o ella fuera una insensible persona, o peor aun, que no conociera como excelente abogada que es, que el derecho al trabajo hay que respetarlo.
Ahí no termina todo y debemos esperar mas, pues está exigiendo a todos los demás candidatos a hacer causa común con él, «que el está dispuesto a rascar la espalda de quien se la rasque primero», como dicen por ahí. Poniéndose en primer plano como lo importante y que los candidatos a otras posiciones, son secundarias en relación a la candidatura de él a alcalde y que la pleitesía viene primero de los súbditos y después, si él lo decide, impartirá su bendición. Equivocada manera de pensar de un creído reyesito.
Lo peor de todo es que como niño inmaduro, objetó mediante anonimato la candidatura de su opositora. Creía ganar con la mera objeción, como hace desde su poltrona municipal. Pero como no había fundamentos legales ni morales para atacarla, se maculó en adelante con un «todo se vale en la política». Es la política rastrera a la que ha llegado, la que está ejerciendo con negligencia e indiferencia en la presidencia de su partido local, con un extraño uso y abuso de los fondos políticos a los que no explica bien su origen y destino según el Contralor Electoral y una administración que no ha obtenido una mejor nota que «C» y a veces «D» en su desempeño en puntos esenciales, según una agencia externa. Va como la canción de Gardel, «Cuesta Abajo».
El año termina con otra derrota para el alcalde Marcos Cruz Molina con la certificación de Madeline Pichardo Riestra. No se ha dado cuenta que cada vez que no puede apagar un fuego, las llamas se van extendiendo. Y si algo bueno puede decirse es que la historia local ha traído para el nuevo año la esperanza de una «flamante» candidata que tiene un potencial alto de prevalecer en su partido en las primarias y tal vez en el pueblo, para un mejor futuro para Vega Baja. Ya de hecho, ingresa a la historia vegabajeña con un récord político de ser la primer mujer en ser candidata a primarias en el Partido Popular en los ochenta y cuatro años de su existencia a nivel local. Los populares decidirán entre seleccionar el cambio u optar por un cambio. Es hora de alinearse.
Mañana hablaremos de los demás partidos y sus candidatos para cerrar el año con una visión más completa del panorama político vegabajeño.
