60 segundos de reflexión| Cualquier Día Puede ser Año Viejo

En algún momento de mi vida, en un cumpleaños, despidiendo mi propio año viejo

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

La historia de la humanidad no es lógica. Los que creemos en valores espirituales que son los que debían regir el acontecer del mundo, somos los menos. La mayor parte de la gente tiene sus propios criterios de cómo deben ser las cosas, pero peor aun, es el criterio colectivo el que da curso a los cambios significativos en el mundo. Lo que en nuestros líderes piensan y los pequeños grupos sociales decidimos influye, pero son los grandes grupos los que dan curso a las actividades particulares en la economía, arte y cultura, recreación, sociedad, espiritualidad y política.

El tiempo es uno de esos temas que en su valoración lo han marcado distintos factores. En nuestra cultura, es el factor Jesucristo el que lleva la cuenta de lo acontecido, dividido en dos tiempos imperfectos relacionados con su presunto nacimiento. Pero es tan absurdo el calendario, que el año no comienza en la fecha del 25 de diciembre sino el siguiente primero de enero. Nosotros, cada vez que celebramos el natalicio, a la par celebramos el año viejo personal. No nos damos cuenta de que mientras más años tenemos, menos nos quedan para vivir.

En otros lugares son otros factores y respecto el de la humanidad en general, como debería ser, pesa una incertidumbre sobre cual debe ser la correcta entre varias edades estimadas como la del big bang que puede haber dado comienzo al todo, la del nacimiento del primer ser humano como sujeto de importancia para la actividad razonada o tal vez la primer célula que significó, para algunos, el nacimiento de la vida.

Entre los científicos, espiritualistas y humanistas hay distintas maneras de ver las cosas y nosotros no tenemos necesariamente que ser parte de esas cuestiones filosóficas que nos abruman. Nos basta vivir la vida que nos toque y saber que cualquier día pudo haber sido el Día de Año Viejo y sufrirlo o disfrutarlo esta noche, entre reflexiones, recuerdos y nuevas maneras de ver las cosas.

Siendo Vega Baja un lugar único en el mundo, como son todos los demás, tenemos nuestros propios recuerdos de lo que aquí aconteció en nuestra vida. Repasemos esas historias y veremos cuán afortunados somos al pasar por este escenario en la parte en que hemos sido protagonistas y agentes de cambio para nuestra familia, nuestros grupos sociales y el mundo. Eso es un tesoro invaluable que enriquece nuestra existencia y que carga nuestro potencial para continuar, porque siempre queda un camino vírgen que no falta por recorrer.

Deja un comentario