
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
La conformidad es un estado anímico, que puede originarse en la racionalidad o en el deseo de no confrontación. Esta trae paz, pero también insuficiencias.
Cuando nuestro ánimo no quiere asumir la verdad, nos invade un deseo de no contender. Y en esos momentos preferimos no dar la pelea sino retirarnos para sentirnos seguros, por estar intimidados. Pero esa conformidad no es verdadera, es temporera.
Luego nos viene el arrepentimiento de no luchar por lo que creemos. Y entonces la conformidad será inconformidad, inseguridad y arrepentimiento. Esto a veces no se da en un estado de conciencia plena, pero es el efecto de no hacer lo que se debió.
La vida de todos está llena de esos momentos. Por eso, hay que condicionar la mente de guerrero defensivo, protector de nuestro estado mental futuro. Eso le logra cuando se aprenden a librar batallas a tiempo, para salvar nuestro interior.
