60 segundos para reflexionar: ¿Porqué nos abstenemos de hablar de política o religión?

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

En Puerto Rico se supone que hay libertad de expresión y como parte de los Estados Unidos de América, hay una doble protección. Pero cuando se habla de religión o política muchas veces la boca la mente se contrae para no escuchar y la boca se queda cerrada. Esta tensión comienza porque sabemos que de acuerdo a la religión que profesemos o el partido al que pertenezcamos hay contracciones de músculos en todo el cuerpo, porque sabemos que hay gente con la que no se puede tener una conversación porque terminan acusándonos de ignorantes o de otras ofensas gratuitas.

Como en guerra avisada no muere gente, nos abstenemos de hablar o comentar. Otros vienen con una lengua arrolladora dispuestos a hacer la guerra y ganarla y mezclan la verdad con la mentira, lo lógico con lo absurdo y con un alegado convencimiento de lo que creen y dicen. Algunos van buscando adeptos para su causa y demonizan a los que piensan contrario, cuando sus argumentos son rebatidos o poco convincentes.

En la política y la religión a veces no se tolera el que uno no tome posiciones. Eso se debe a que el que toma un lado de la batalla piensa que cualquiera que no está de acuerdo con él, está equivocado. Pienso que cuestionar una posición política o religiosa de un tercero es una imprudencia del que lo hace pues lo convierte en un acto intimidante. Así no hay diálogo, educación ni comprensión. Lo que hay es pérdida de tiempo porque el ánimo de entender se nubla por la pasión presente.

De todas las partes tiene que haber tolerancia y consideración. En esta democracia no todos tienen la razón ni dicen la verdad, pero hay el derecho de expresarse. Igual que el mucho alimento nos produce empacho, las ideas que nuestro interior desconoce o no acepta son motivo de reacción negativa.

La regla no escrita es que el que habla debe aplicar su dosis de escuchar para que el conocimiento sea propagado, entendido, asimilado y con posibilidades.

Deja un comentario