60 segundos para reflexionar: El amor en la política

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

El amor está en toda actividad humana y por ende, está en la política. En este campo, el amor propio es el más presente porque lo que nutre el ego de los políticos es el culto a su persona, lo que los demás piensan de él o ella a partir de lo que el político piensa de sí mismo.

Cuando fui a trabajar a la Corporación de Crédito Agrícola, el ayudante principal del Presidente de la entidad me dijo que como esa era una corporación pública, estaba sujeta a los vaivenes de la política administrativa de gobierno y a la política partidista. Pero me dijo algo que no me gustó. «Cuando hay un error, nunca el Presidente es culpable, lo seremos tu y yo».

Con el tiempo entendí que los que están en cargos que dependen de la política, utilizan estrategias para que su imagen no se afecte y que si ocurriera algo importante que pudiera minar la credibilidad de esa persona, todos tendríamos que asumir la responsabilidad en primera instancia. Demás esta decir que solo estuve un año en el empleo. Encontré el principio de lealtad demasiado fuerte para mi naturaleza, que era decir la verdad. Pero así ellos me amaban y yo los tenía que amar de la misma manera.

Luego me llamaron para trabajar como asesor legal de la delegación del Partido Nuevo Progresista. Habían como diez abogados en la minoría, pero solamente dos trabajábamos en el Capitolio porque los otros ocho hacían su trabajo desde las oficinas legales donde laboraban para los senadores penepeístas que eran abogados, pero que en realidad trabajaban haciendo trabajos y representando casos privados en los tribunales. Algunos de ellos, con salarios más altos que el mío, nunca los conocí. Y eso estaba aprobado por la mayoría y hasta por el Presidente del Senado, quien también permitía esa práctica privada pagada con dinero del pueblo. El amor de todos por el dinero mal habido sostenía esa ilegalidad.

Es irónico también, que algunos representantes y senadores contrataban a sus amantes con los mejores salarios. Estas tenían muchos privilegios, en nombre del amor.

Deja un comentario