Actualidad Política: Nada pasa sin consecuencias

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Cuando en 2006 nos aventuramos en la tarea de analizar lo que acontecía, sabíamos que habría consecuencias para nuestras acciones por la ley natural de acción y reacción. Y si bien en nuestros escritos siempre el bien es el resultado que esperamos, porque no obramos con maldad ni para hacer daño, la tortuosa espera de que se manifieste es el pago que debemos hacer al destino. En el proceso se nos inflige dolor y decepción pero también una perspectiva nueva del orden de las cosas.

He aprendido, estudiando y experimentando, que la vida va en espiral, nunca en círculos y que la historia no se repite pero replica las reacciones a las acciones. La abundancia la sigue la escasez, la brillantez a la opacidad, la felicidad a la tristeza y así, los antónimos de las palabras de las acciones, se van sucediendo unas a otros.

Entre 2012 y 2013 escribí sobre el nuevo orden en Vega Baja. Salíamos de un período de corrupción imparable forjado por vegabajeños y personas de otros lados que querían para ellos el caudal municipal y la riqueza acumulada de nuestro pueblo. Pensaban en privilegios y en beneficios ya no al nivel de bienes pequeños sino de cantidades millonarias. Estos retaban las leyes, alteraban las regulaciones municipales y se acomodaban con autoridad. Se creían los dueños de todo. Jugaron a ser dioses de Vega Baja.

Por años fuimos censores voluntarios de la administración municipal. Sabíamos el intríngulis de todo, porque habíamos ayudado a organizar el nuevo gobierno municipal. Eramos fieles, pero nunca cómplices. Cuando ya la carga de conocimiento negativo nos abrumó, nos separaron y nos separamos y creamos El Diario Vegabajeño por idea de mi padre, preocupado por tanta corrupción y desvalorización que trajo aquella administración al vegabajeñismo.

La acción de demolición de la maldad comenzó con la denuncia pública. Hicimos un grupo que le llamábamos «la resistencia», donde nos introducimos en la administración municipal y hasta en la vida íntima del alcalde en relación con los demás recursos de la corrupción que se habían sumado para robar. Fuimos recopilando evidencia y sumando personas claves que sabían cómo se hacían las cosas. En nuestro investigar pasivo y activo había de todo y poco a poco se fue haciendo el pueblo consciente de que decíamos la verdad absoluta. Nuestra labor lo mismo fue amada que odiada.

En un momento dado, se rompió la confianza entre la piña de los corruptos. Y del desaire vinieron las primeras pruebas contundentes de que eso ocurrió por seis años y medio en el que todos los que nos sumamos a esa tarea de la verdad sufrimos mucha persecución, acusaciones falsas y descrédito inmerecido. Al final, vimos salir la luz.

Primero fueron delatados por sus coautores. Uno de ellos, celoso de que le quitaron su teta de mamar, denunció al gobernador que el alcalde era un corrupto. Que el lo sabía porque él, era otro corrupto. Para que no hubiera duda, en la solicitud de amnistía por sus delitos, ofreció la cabeza de los dos que le seguían a su plan maquiavélico de dirigir a Vega Baja desde el asiento de atrás de su carro de inversionismo político. Esa traición rompió el ocultismo administrativo y envalentó a muchos a que dieran el paso adelante para develar la terrible manipulación negativa del orden establecido para una buena administración municipal.

Caído el gobierno corrupto, apareció la esperanza prístina de un joven sin mácula, religioso, dinámico, de carácter flemático, que había sido líder en su primera juventud y que parecía el candidato perfecto para sustituir la oligarquía terrible que trajo el cambio de 2004. Marcos Cruz Molina era el admirado y respetado de muchos, a excepción de la que perdió frente a él en la campaña previa para la presidencia del Partido Popular.

Ha pasado el tiempo. Los electores lo prefirieron abrumadoramente pues no había nada en el panorama que se le pudiera igualar. Penosamente, mucho de lo que hacía era lento, relleno y nunca sustancial. Dejó abandonar todo y comenzó una campaña de autobombo que lo ha sostenido hasta el presente con mucho ruido y pocas nueces. En el mundo de la gente que camina a piés, hay otra perspectiva distinta sobre su desempeño y hay una visión nueva de que mantiene un gobierno de preferencias y hasta de corrupción que perjudica al ciudadano común y hasta los que pensamos que el mal se había disipado de nuestro pueblo.

Sin haber mencionado esta última palabra en mis escritos desde entonces, ya me han caído encima sus acólitos y vividores del nuevo buen orden que anuncié en 2012. Pero recuerden que yo no soy candidato a nada, solo soy un mensajero de ideas y de la historia y que todos los techos, hasta el mío, son de cristal y rompen fácilmente.

En aquel tiempo de loas y buen reconocimiento y hasta de ayuda personal, no me equivoqué y ahora tampoco. Marcos Cruz ha hecho muchas cosas buenas, pero desde hace un tiempo dejó de hacerlas. Como en los últimos años de todo imperio de mal, se están librando batallas en distintas agencias fiscalizadoras que ya han encontrado actos de corrupción no solo en el desempeño político sino también en la administración pública municipal. Localmente, muchos empleados municipales estén hablando de lo que sus directores y el alcalde le dicen y hacen hacer en privado para burlar los propósitos legales establecidos y beneficiar la candidatura del alcalde Marcos Cruz Molina y hasta perjudicar a la candidata Madeline Pichardo Riestra.

El alcalde, convertido en un político más y renunciando a su posición como protector de todos los vegabajeños no solo nos miente en la cara con los problemas y las soluciones, sino que ya pasó a la etapa de mentir públicamente culpando a la otredad para salvar su trasero, personificándose en él la frase humorística del Senador Sergio Peña Clos «sacum culum non pillare». El primero que lo hizo fue otro corrupto, Irving Piñeiro.

Quiero ser claro. Estoy afirmando, para que se me entienda claro, que estoy denunciando que hay corrupción en el Gobierno Municipal de Vega Baja con la participación y conocimiento del alcalde. Sin más ni menos. No hay espacio para el detalle, pero esta es una cruzada pública solitaria, por el momento. Y estoy claro que habrá consecuencias para mi por decirlo, porque conozco que a cada acción hay una reacción. Pero asumo toda responsabilidad por mis palabras y sin interés de protagonismo presente ni histórico.

Digo además que hay cómplices activos, pasivos e inconscientes, algunos de los cuales ya hemos mencionado incidentalmente por su nombre y apellido y otros que hemos omitido para no dañar investigaciones en curso. Y que además, no soy el único que lo sabe ni que lo ha dicho. Eso llevará a nuestro pueblo irremediablemente, a otra vergüenza pública colectiva.

Es tiempo de parar el daño que se genera por un gobierno municipal selectivo y desorganizado. El nuevo orden que percibí en 2012 ha terminado. Si creen que está vivo, es que la propaganda que se autogenera en cada uno de los finales suspiros, le da respiración artificial.

Recordemos que nada pasa sin consecuencias. A nuestra edad, asumimos las nuestras.

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