
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Si nos sentimos abrumados con la rutina y deseamos un cambio, el deseo es, obviamente, el primer paso. Y ayuda, pero no basta, tiene que haber acción. Hay que trabajarlo para que se produzca lo que queremos. Nuestro esfuerzo con actos afirmativos ayudan a la posibilidad y a la probabilidad. Y seguir deseándolo dará continuidad.
Al deseo hay que alimentarlo con una serie de pasos que podemos hacer por lograrlo. Supongamos que el deseo es político. Que uno le gustaría que algunos incumbentes que le han fallado al pueblo, no revalidaran. Recordemos que los cargos políticos de elección tienen su fecha de terminación, precisamente para que no haya perpetuidad en aquellos políticos vagos, incumplidores y corruptos. Y nuestra única manera de cambiar la historia del futuro es en el presente.
Como la libertad de la elección es un derecho humano, constitucional y legal, somos libre de ejercer nuestra preferencia públicamente y por medio del voto en todo evento que queramos. En el caso de los candidatos de partidos políticos, podemos dar o no dar nuestro voto a los incumbentes o alguno de los demás aspirantes en eventos previos a la elección general y finalmente en los comicios de noviembre. Dependerá de lo que pongamos en nuestra mente y en nuestro cuerpo para triunfar si nos conformamos con lo mismo o si queremos, ser agentes de cambio.
