
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Ayer se celebró una actividad política en la instalación municipal del Auditorio de Tortuguero. El alcalde convocó para un conversatorio, pero aun no hemos visto ni escuchado lo que conversó. De hecho, en la mayor parte de las fotografías no se ve alegre ni motivado, más bien con una cara de preocupación, porque entre los presentes hay una percepción de fracaso.
Parece que el propósito no era conversar, sino una demostración con la gente supuestamente importante que apoya al alcalde en su propósito de reelección. En esa actividad no hay retratados líderes reales de poder y jerarquía, sino aspirantes y alguno de otro incumbente. Nos dicen que quienes asistieron eran todas personas comprometidas con su trabajo municipal, legisladores municipales y los aspirantes estatales a cargos públicos. Por eso el «show of force» realmente es una reunión de populares, mayormente de fuera de Vega Baja, que poco significan para esta ciudad.
El apoyo de Jesús Manuel Ortíz, Presidente del Partido Popular, es insustancial, porque es producto de un rascado de espaldas. Antes del día en que se postuló para gobernador por el Partido Popular Jesús Manuel Ortíz y Marcos Cruz estaban en lugares separados por la errada participación activa al lado del Presidente de la Asociación de Alcaldes de Puerto Rico, donde su presidente, Luis Javier Hernández también quería ser gobernador. Luego de una pobre demostración como alcalde por varios años en su pueblo y una escasa aceptación en su propósito sobrevalorado de ascender, optó por cambiar postularse como Senador y buscando que reconozcan su mesianismo, aspira a ser el Presidente del Senado.
El 16 de diciembre de 2023 se selló la relación recíproca de apoyo entre el candidato a gobernador y los alcaldes de Villaba y Vega Baja, en un acto de escapismo político pues ya no tenían a donde ir, quedándose solos en sus proyectos fracasados de liderato.
El presidente del Partido Popular apuesta a las estadísticas y no al sentir del pueblo. En ese sentido, apoya a Marcos Cruz en un momento en que hay dos candidatos para una posición, porque piensa que Marcos Cruz va a repetir como alcalde en Vega Baja. Así es la política, como se dice que permite en la misma cama a enemigos extraños. Así mismo, otros han tomado su lado de apoyo. Ayer ese fue el propósito principal, que el pueblo interesado viera el respaldo que le dan personas de algún nombre, aunque no tuvieran oportunidad en el futuro, como ha pasado con los últimos dos candidatos populares que se postularon a la gobernación.
¿Cual es el valor de esa estrategia? Para algunas personas, los grupos son persuasivos cuando se les hace sentir parte de ellos. Antes se hablaba de clanes familiares que apoyaban a uno u otro partido político por generaciones. Por ejemplo, los Cano, Ramos Barreto se identificaban con el Partido Popular y los Meléndez Mena y los Géigel Natal con el Partido Nuevo Progresista. También, los funcionarios y empleados públicos se alineaban con el partido que los había nombrado. Clubes sociales, como los Mandriles y los Leones, agruparon muchos populares en el servicio público y la política en tiempos de Luis Meléndez Mena. Al extremo, que Marcos Cruz se aprovechaba del uso de una de estas organizaciones sin pagar la cuota por decisión de su directores, hasta que le llamaron la atención por ser un privilegio no reglamentario.
La mayor parte de los que aparecen en primer plano en el auditorio ayer no votan en Vega Baja, por lo que su apoyo solo es un intercambio de propaganda política. Los presentes, muchos de ellos acompañantes de esos políticos, formaron parte de los presentes, así que sume y reste y verá la inefectividad de la actividad en un universo de populares mayor de Vega Baja. Y fíjense que la noticia publicada en el espacio de Facebook de Marcos Cruz Molina y de Jesús Manuel Ortíz enfatiza en la presencia de «líderes» y no en el anunciado propósito de un «conversatorio«.
La cara de Marcos Cruz habla más que mil palabras. Es una de inconformidad, de decepción, porque evidentemente, no le salió como esperaba. Ha dejado de ser un líder respetado, orientador y hacedor de cosas buenas para adoptar posiciones en contra del progreso y la pureza administrativa en su partido y el gobierno municipal. Ha dejado de ser una esperanza y poco a poco, se está convirtiendo en un obstáculo, más que un agente catalizador de acción positiva.
La aparición de una candidata carismática que sin hablar de la ineficiencia de él, está forjando un plan de rehabilitación completa de Vega Baja, es el seguro motivo de que su cara se desfigure. Compárelo con sus fotos posadas y retocadas y notará la diferencia.
