
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
He leído un escrito de Jesús Omar Rivera, «el Boricuazo» a quien respeto por su dedicación a la divulgación de la historia vegabajeña en una forma amena y didáctica para todas las edades. Sin embargo, he leído su escrito en el cual establece que el nombre de Vega Baja proviene de su ambiente y creo que confunde el origen de nuestro toponímico mayor.
El escribe lo siguiente: «VEGA BAJA … un llano junto a un río en la bajura». Eso no está incorrecto, pero no puede incluirse dentro de que «algo había allí para que el pueblo lo llamaran así», porque en el caso de Vega Baja, la historia es la que define la cosa y no el nombre.

La rama de la historia que estudia el origen de los nombres de los lugares es la toponimia. Desde el trabajo que realizó el profesor Julio Meléndez que aparece en el libro «Vega Baja, su historia y su cultura», los distintos historiadores hemos trabajado en buscar los orígenes de cada nombre del pueblo, barrios, comunidades, sectores y lugares en general con sentido histórico y no aparente.
Para eso, no nos hemos detenido en lo que nos parece sino que hemos indagado en las distintas fuentes de la historia vegabajeña, puertorriqueña y mundial para poder determinar dentro de la tradición oral y evidencia documental y gráfica el nombre de cada espacio de nuestra jurisdicción.

Como escribe el Boricuazo, parecería que el origen del nombre de Vega Baja es descriptivo de su geografía. De hecho, las dos palabras parecen ser sinónimos, o lo que conocemos como una redundancia, porque si es vega, es baja. Basado en eso, siempre nos hemos preguntado lo siguiente: ¿sería la Vega Alta un nombre contradictorio porque sería una vega alta?
El Dr. Carlos M. Ayes Suárez ha sostenido por mucho tiempo que el nombre de Vega es en realidad el apellido de una de las familias que residían entre Vega Baja y Vega Alta cuando al lugar tomó su apellido, Vega o Vegas. Esto ha sido corroborado documentalmente. De hecho, tal mención aparece en la obra de Fray Iñigo Abbad y La Sierra, Historia geográfica, civil y natural de la Isla de San Juan Bautista de Puerto Rico de 1788.
En realidad hay varias teorías sobre el origen de la Vega Baja. En España hay una comarca que lleva ese nombre por donde pasa el Río de la Vega Baja del Segura, pero no hemos encontrado relación alguna entre nuestro Vega Baja y el de ellos. Los españoles que vinieron a colonizar a Puerto Rico nos dejaron nombres a nuestro espacio en el mundo, pero la parte geográfica más parece ser el complemento de Vega que son obviamente la parte más alta hacia el sur que es Vega Alta y la parte baja hacia el norte que es Vega Baja. Los nombre de Alta y Baja, serían equivalente al apellido de los humanos para poder localizar mejor el centro urbano de estos lugares mas cerca o lejano de la costa.
En un momento del Siglo XIX recibimos el nombre de Villa de la Vega. Esa es un historia confusa sobre nuestro pasado, aunque fue real que por unos años toda nuestra documentación oficial salía con ese nombre. El historiador Luis de la Rosa especulaba que cien años después de que Vega Alta fuera fundado primero que Vega Baja, algo de celo residual motivó que los vegabajeños se motivaran oficialmente para quedarse con el nombre original y lo lograron por corto tiempo.
Cuando buscamos definir el tracto histórico para una definición correcta de nuestros toponímicos, no podemos dejarnos llevar por la apariencia de lo que leemos o escuchamos ni las opiniones ajenas no fundamentadas. En nuestra ciudad, nos hemos ocupado y preocupado por buscar las raíces de todo por más de medio siglo entre muchos historiadores que han contribuido a esa labor y hay mucha información escrita que puede consultarse antes de asumir que las cosas son de una manera u otra.
Algo mas. La palabra vegabajeño es única en el universo y se refiere a los que adoptan sentimentalmente a este pedazo de tierra y a sus iguales. No hay vegabajeños en niguna otra parte del mundo y en el área este de Puerto Rico hay un sector que se le llama Vega Baja, que nada tiene que ver con nosotros. Ser vegabajeño no es definido porque se haya nacido, residido aquí o nuestros padres sean de este pueblo. Ser vegabajeño es un sentimiento.
Al Boricuazo, que aunque dice ser de Bayamón pero que sabemos que tiene una parte vegabajeña, le reconocemos su labor educativa y sentimiento puertorriqueño irrefutable e indiscutible y le damos gracias por todo lo que ha hecho hasta el momento por los puertorriqueños.
