Actualidad Política: Trabajo a medias en el cementerio, sólo para cubrir la apariencia, !una realidad tétrica!

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

La carrera por aparentar que se está haciendo labor de mantenimiento en la propiedad pública choca con la realidad de la falta de brazos para trabajar, equipo suficiente y hasta presupuesto para una labor efectiva. Todo lo que vemos escrito y presentado por medio de fotos en los espacios de Facebook de Vega Baja Te Informa y Marcos Cruz Molina Cuenta Oficial es la apariencia, pero la realidad constatable es otra.

Ayer estuvimos en el Mausoleo Ojo de Agua. Allí sólo visitamos la parte externa de la verja que recientemente descascararon, pintaron y anunciaron como un acto de responsabilidad de las funciones del Gobierno Municipal y para publicitar la labor del alcalde, candidato a la reelección. No nos gustó lo que vimos. Por fuera, los colores lucen. Pero desde afuera, nos percatamos que solo estaba trabajada la verja de afuera.

Pero no solo lo de adentro se nota descuidado y abandonado en su mantenimiento, sino que el espacio entre el cementerio y el Parque Atlético parece una estampa de una película de terror.

Lo peor es que el trato a los muertos en aquel lugar es irrespetuoso, cruel e ilegal. Ya están fluyendo los testimonios de personas que presencialmente son testigos de profanación de cadáveres, ubicación equivocada de restos que sin permiso de exhumación se han trasladado sin autorización del Departamento de Salud y abuso especialmente con los parientes fallecidos de personas de familias pobres que no tienen los medios para afronttar los gastos ante el deceso de los suyos.

Vega Baja no ha tenido suerte. El escoger ese lugar para hacer un cementerio coincidió con el mismo lugar donde enterraron los fallecidos en la epidemia de cólera en el Siglo XIX. A aquellos los enterraban como morían, sin sepultura individual reconocida por la crisis de contaminación seria que suponía la grave enfermedad que dejaba irreconocibles a los cuerpos. A la enfermedad le pusieron hasta apellido, el cólera morbo. Allí mismo, en tiempos de la administración de Luis Meléndez Cano, una inundación hizo flotar ataúdes y cadáveres, por lo que se decidió que se hicieran individuales en forma vertical el destino final de espacio de los muertos. Pero ahora no se puede usar el «lifter» para subir los ataúdes de piso porque se dañó y a falta de sustituto, la alternativa es usar la fuerza física para poner los ataúdes en los pisos de arriba. Improvisación por agotarse la imaginación.

La disposición de los cadáveres en Puerto Rico está altamente regulado por varias agencias delegadas, cayendo la responsabilidad mayor en el Departamento de Salud de Puerto Rico. Un cadáver es, penosamente, contenedor de posibles enfermedades contagiosas y cuando comienza el proceso de descomposición, se crean otros peligros para las personas que los manejan. A los empleados municipales que trabajan en el cementerio se les ha dado tareas de participación en movimiento y disposición de restos para lo que no está autorizados ni debidamente protegidos en la cercanía del peligro. Esto no es negociable ni permisible, es una violación de ley y se está exponiendo al personal del cementerio a contaminación. Pero además, hay otro problema que es el de trabajar en disponer a espaldas de los familiares de los restos de sus seres queridos. Ambas acciones no son aceptables.

Se dice en términos humorísticos, que la candidata Madeline Pichardo Riestra aun sin ser alcaldesa aun, ya tiene logros en la administración de Marcos Cruz Molina porque lo ha puesto a trabajar en asuntos que por años no se ocupaba y que ha dejado desmerecer y abandonar y que lo tiene preocupado de que el 2 de junio pueda perder su candidatura a alcalde por el Partido Popular y dejar de ser alcalde en enero de 2025. Que por eso hizo su «show of force» de pocos incumbentes, candidatos inciertos y personas sin importancia que lo apoyan.

Alguien quiere que el alcalde quede bien en apariencia dentro de la complacencia aparente, pero el supervisor de todos es Marcos Cruz Molina y no tiene capacidad para la excelencia en este servicio público sensitivo por el que hay también costos económicos y morales para los deudos y para el municipio. Tal parece haberse violado la lay estatal y la ley federal en el peligroso asunto del manejo de cadáveres, convirtiendo en riesgo lo que debe ser una actividad normal en que no se trabaja directamente con los restos humanos.

En este momento, nuestros muertos vegabajeños deben optar por la cremación, porque el trato a los cuerpos sin vida no tienen el respeto de la autoridad municipal bajo la presente administración. No se respeta la ley, a los fallecidos, sus parientes ni a los empleados, por lo que hay que tomar medidas, de inmediato, para acabar con esta crisis que no es sólo de capota y pintura, sino de una profunda ofensa al pueblo vegabajeño, en su confianza errónea de que las cosas que son encomendadas al Gobierno siguen su curso normal.

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