Actualidad Política: El uso y abuso de los símbolos por Marcos Cruz Molina

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Por varios años hemos comentado el uso y abuso indebido y publicitario del alcalde Marcos Cruz Molina por los símbolos que utiliza para publicitar su ejecutoria como alcalde. La obsesión es tan grande por las apariencias y la subliminaridad que en el pasado seminario fallido de historia vegabajeña que creó para sus acólitos en el Teatro América y que no volvió a producir pese a lo prometido, él personalmente tomó este tema, como si lo dominara desde el punto de vista pedagógico y de sustancia histórica.

La más reciente aportación a su obsesiva y equivocada pasión es la de hacer rótulos de lugares con mensajes subliminares. En ellos, coloca la imagen dibujada de la Casa Alcaldía en lugar del símbolo apropiado que es el escudo ó tal vez la bandera de Vega Baja, adoptados desde 1974. La intención es sepultar todo aquello que tenga que ver con los logros de la administración de Luis E. Meléndez Cano para aparentar que él es el autor de un nuevo Vega Baja que en realidad no existe. Y no existirá mientras Marcos Cruz sea el alcalde, pues parte de una base insuficiente que falla al no integrar los recursos humanos ni las ideas de progresos de muchos de los ciudadanos vegabajeños, incluso aquellos que lo han apoyado durante sus tres términos de gobierno.

En teoría política, las tiranías comienzan al crearse un nuevo orden de aprecio de valores sociales, en contravención con los logros, la cultura y la historia de los pueblos. Cuando se da la espalda a la contribución integral y se realizan obras con principios equivocados, eventualmente los gobiernos de los pueblos se corrompen por la superficialidad y la equivocada teoría del todo.

La imágen de la Casa Alcaldía es una mirada exclusiva a la figura del alcalde como centro de un gobierno, cuando en realidad el gobierno municipal de Vega Baja está compuesto desde 1812 de dos ramas locales de funcionarios, la rama ejecutiva y la rama legislativa que para la función del poder se necesita, la coordinación de ambas. En su afán de lucirse como figura única y reclamar toda la atención y crédito para su persona, ha sacrificado la reputación de la Legislatura Municipal y de sus legisladores de mayoría en su responsabilidad de mantener un gobierno bajo los preceptos para los cuales fue concebida. Y toma, unilateralmente, las decisiones que corresponde compartirlas.

Los integrantes actuales de la mayoría popular en la Legislatura Municipal han permitido que se suplante el poder dado por el pueblo para legislar sin la intervención ejecutiva, al estar Marcos Cruz Molina respirándoles tras la nuca y sabiendo que sus cargos dependen de que él los incluya en su grupo de legisladores. Tal es el desplazamiento en la libertad de sus prerrogativas que ya no hay nombres ni presencia de los legisladores municipales en la mayor parte de las actividades públicas para que a su lado no haya quien le de sombra ni tenga oportunidades de liderato futuro.

El que en su comunidad mira este rótulo verá la imagen de un edificio que curiosamente no está dando servicio a Vega Baja porque su restauración no ha sido concluida después de varios años y que posiblemente, para impresionar a los electores, se inaugure en año de elecciones, al igual que como se están instalando los rótulos de referencia. Dos actuaciones maquiavélicamente cronometradas para que el impacto público coincida con los comicios electorales.

La sustitución de símbolos por otros en lugar de lo que es propio, adecuado y correcto es otro mensaje para desinformar, insuficiente y atrevido, propio de los maniáticos que buscan los centros de atención cuando la imaginación les falta y que usan los recursos municipales para publicitarse de manera oportunista.

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