
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
En ocasión de la entrega de uniformes al equipo AA de Vega Baja, el alcalde Marcos Cruz Molina expresó con énfasis: “Escúchenme bien. El parque no hace al pelotero”. Para magnificar su expresión recurrió a compararlo con la República Dominicana diciendo que en “Santo Domingo no hay los recursos que tenemos”. Inmediatamente dijo que “hay que levantar a Vega Baja”.
Las palabras desafortunadas de que “el parque no hace al pelotero” es lo que se conoce como una frase lapidaria. Estas son aquellas que, en pocas palabras, condensan mensajes tan potentes y contundentes que no necesitan aclaraciones. Generalmente son palabras positivas y solemnes, pero las que se pueden grabar en lápida en esta ocasión para la posteridad pertenecen al género de lápida funeraria, digna de aparecer en su tumba política.
Hemos dicho anteriormente que el alcalde ha variado su discurso político respecto a la restauración de las instalaciones deportivas mayores de Vega Baja que son la Cancha Moisés Navedo y el Parque Carlos Román Brull.
El creador del parque de pelota Carlos Román Brull en el pueblo fue idea del alcalde Angel Sandín Martínez, motivado por el interés de los deportistas vegabajeños. Su traslado al barrio Algarrobo fue por el alcalde Rafael Cano. Bajo la administración de Edgar Santana establecimos que la historia reflejaría cambios de orden continuos basados en que la estructura del parque necesitaba cambios. En la oficina de uno de los ayudantes del alcalde se urdía todos los viernes una reunión con un agrimensor y un anterior Comisionado de la Policía de Manatí donde ambos guisaban de los cambios que nunca se materializaban. Esa era una manera de robar y de lo cual parte iba al fondo del alcalde para las elecciones de 2008.
En la administración de Marcos Cruz Molina, hubo que demoler la Cancha y el Parque sufrió daños con los huracanes Irma y María, pero el alcalde, que se vanagloriaba de que había superávit todos los años, no invertía fondos municipales en arreglos aunque fueran cosméticos dentro del terreno de juego y las gradas para mantener al menos vivo localmente el deporte de pelota AA, que es nuestro distintivo que más nos identifica y que hemos ganado en dos ocasiones campeonatos a nivel de Puerto Rico y uno fuera de nuestras islas.
Para justificar la demora, que nos mantiene sin lugar de jugar localmente desde hace casi dos cuatrenios, dijo recientemente en el programa televisivo Jugando Pelota Dura que el gobierno federal le había dado solo dos millones de dólares y que necesitaba cinco, pero aun mas recientemente y en cosa de menos de un mes, anunció que le habían otorgado diez millones de dólares para construir las instalaciones deportivas y que el gobierno municipal iba a aportar un diez por ciento de la cantidad total a emplear. En aquel programa de televisión dijo que la culpa no era del municipio sino de la tardanza creada en la agencia creada para facilitar los fondos y del gobierno federal.
Luego habló de que le iba a reducir o quitar fondos al actual tenedor de la franquicia porque no mostraba resultados positivos, era una empresa comercial y contradictoriamente, el mismo día en que dijo la frase depositando la responsabilidad en los jugadores, aumentó la cantidad aportada por el Gobierno Municipal y prometió más si el equipo ganaba una serie.
¿Porqué el alcalde dijo esa frase de que “el parque no hace al pelotero”?
Obviamente, es para desviar la atención de los deportistas vegabajeños que constantemente le recriminan la tardanza en atender el problema de las instalaciones públicas, especialmente el Parque Atlético donde su equipo estrella recibe a los demás contendores. Pero el problema del profesor de historia es que no conoce la historia deportiva ni esta parte de la idiosincrasia del vegabajeño y quiere que sobresalga la idea de que no tiene la culpa sino que la culpa es de otros, en este caso del aficionado al juego de la pelota.
Permítanme poner unos elementos del ideario deportivo vegabajeño. Algunos de estos hechos históricos se encuentran en el libro “Breve historia del béisbol en Vega Baja y sus protagonistas” del Dr. José Manuel Portela Suárez. Es precisamente este libro el que el alcalde mantuvo cerca de un año sin publicar después de haberlo prometido, según él, porque tenía algunos errores, pero me sospecho que es porque el suscribiente le escribió la introducción y de acuerdo a su criterio personal de los últimos tiempos, yo no soy historiador. Allá Pancho Jorqueta con sus pollos, yo no soy el de las excusas.
En ese libro escrito por un conocedor, profesional del deportismo, conocedor y miembro destacado de la Escuela de la Historia Vegabajeña, establece que el deporte del béisbol se inicia en Puerto Rico a finales del siglo XIX. En Vega Baja, en la inauguración del edificio escolar José Gualberto Padilla hubo un juego en sus terrenos. Posteriormente hubo juegos de pelota entre las escuelas con otros pueblos.
El béisbol se desarrolló entre voluntarios, no era un deporte pagado. Los vecinos primero y el comercio después auspiciaban los gastos de uniformes y equipos y había una gran participación de familiares y vecinos en esta empresa de pueblo. Se jugaba en las calles, el “home plate” era un cartón, palos de escoba, bolas de goma y en los campos y pueblo se jugaba antes de clases, en el recreo, después de clases y en los fines de semana. Mas adelante se jugaba en terrenos de fincas, ubicadas en distintos lugares de Vega Baja, Destacados en otros deportes como el baloncesto, jugaban también béisbol.
En 1938, de acuerdo a Portela, se inició la idea de tener un equipo AA en Vega Baja por José (Pepín) de la Rosa, padre del historiador Luis de la Rosa Martínez. Se le llamaba pelota dominguera porque se aprovechaba la luz del sol el día de asueto, pero posteriormente se jugaba de noche, con la instalación de focos en los parques. En Vega Baja, la formación del equipo AA practicaba en los terrenos de la Escuela Padilla. En 1943, el Gobierno Municipal adquirió ocho cuerdas en donde hoy día está la escuela Lino Padrón Rivera aunque Portela cree que desde el año anterior, 1942, es posible que ya se hubiera inaugurado el Parque Atlético y el primer juego AA.
El deporte de béisbol en Vega Baja se hizo con el esfuerzo comunitario, de líderes y obreros del pueblo como José (Che) Pabon, padre del célebre Julio (Yiguiri) Pabón, quien construyó una verja de pencas en el viejo parque del pueblo.
El alcalde de Vega Baja, Marcos Cruz Molina, ha convertido en trivialidades muchos asuntos del deporte en Vega Baja. Posiblemente no sepa, porque no lo vivió, que en un año no ganamos la serie de Puerto Rico porque la entidad autoritaria nos quitó el derecho reglamentario que teníamos de jugar el último juego de una serie en nuestro parque local. Y a otro pueblo fue el apoderado del equipo, Licenciado Bautista de la Cruz, a enfrentarse en el terreno de juego, antes de comenzar y explicar las razones por las cuales no se jugaría. Se confiscó el juego y el otro equipo nos ganó “por default”. Esa fue una postura valiente e histórica que nos debe hacer valorar las instituciones y lugares que nos dan el sentido de pertenencia y no la conveniencia de la politiquería personal.
Tanta importancia tiene tener un parque propio, que dificultamos que nuestros jugadores estrellas, aquellos que han trascendido a nuestro pueblo y a Puerto Rico, que se hubieran destacado sin tener un parque base de donde salir y donde regresar en sus hazañas deportivas. Si dudan de esa afirmación, investiguen la razón porqué Iván Rodríguez escogió a la organización de los Rangers, donde se inició y desarrolló, cuando ganó su pase al Salón de la Fama del Deporte en Cooperstown.
Eso de que “el parque no hace al pelotero” es falso y hasta insultante. No en balde recibió algunos abucheos cuando lo dijo. Si no hubiera habido la naranja dulce o el melao en Vega Baja, nuestros cognomentos no serían “el pueblo del Naranjal” ni “el pueblo del melao melao”. Si los caimanes no estuvieran pululando por ahí, el Gobierno Municipal no lo hubiera tomado como logo de turismo y hoy domingo precisamente no estuviera celebrando el Festival del Caimán.
El alcalde Marcos Cruz asume posturas para defenderse de sus propios errores, pero está falso de conocimiento y confunde la historia, hasta el extremo de agenciarse una historia de Vega Baja que pueda ser identificada con su persona.
En ese afán está metiendo su mano para que su presencia y sus raras ideas confundan la esencia del vegabajeñismo. Así no se levanta a Vega Baja.

Correcto
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”El parque no hace al pelotero” como cantarse cristiano no lo hace honesto ni ser alcalde lo hace honorable.
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