Libros: Pasos sin rumbos, por Manuel A. Meléndez

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Hace unos días atrás fui a la recién inaugurada librería vegabajeña Apostrophe Bookstore donde fui atendido por Karitza Malpica-Adorno y su señora madre. El local está bellamente decorado y organizado sistemáticamente en temas, bien iluminado y un ambiente apropiado para este tipo de negocio. Está localizado en la Calle Luis Muñoz Rivera número 17, donde antes ubicaba la Tienda Villanueva.

Les pregunté si tenían libros de autores vegabajeños. Me gustó que me dijeran que sí pero más me agradó que me mostraran a un autor y una obra que no conozco a pesar de que adquiero en papel o digital todas las obras escritas por autores locales asequibles en el mercado de libros. La duda me entró, pero la confianza que me inspiraron me hizo adquirir el mismo y a un precio excelente, lo llevé a mi hogar.

En la biografía corta del autor en el libro ni Internet se le identifica como vegabajeño. Yo no lo recuerdo ni creo haberme topado con su nombre en tantos años de investigación histórica. Sin embargo, al leer su contenido, me identifico con el contenido de muchas de sus expresiones poéticas, con su facilidad de escribir con una soltura y sentido. Dijo practicar el Desafío 30-30 de poesía de abril, que consiste en escribir un poema cada día de abril y que acompañado de un diccionario, los escribió en español. La muerte de su madre lo devastó pero lo inspiró, porque en vida fue su guía y reconoce en sus creaciones su presencia espiritual dentro de la ausencia física. Dice que el amor y la tristeza está presentes en el 95% de este poemario.

Una de las cosas que me atrae de este poemario es que contrario a otros poetas contemporáneos, su poesía es muy verbal, sin espacios, donde lo dice todo pero nos deja pensando sobre sus emociones compartidas. El tema central es su vida, sus vivencias, los ambientes donde ha estado y sobre todo, compartir sus sentimientos con el lector: «Acércate mi preciosa joya para que tu corazón escuche en claridad como canta el mío», dice en su segundo poema. Imagina escenarios y desborda sus imágenes mentales, a veces, en lugares vacíos.

Su parte vegabajeña aparece en el poema ¿Cuándo Volveré?. En su tercer párrafo, esto escribe:

‘Le lo lai, Le lo lai’

canta el jibarito

en sus oídos

y letras de tristeza

cuando cambian el radio

en la estación

donde boleros de tríos como el Trío Los Panchos

o el Trío Vegabajeño

del mismo pueblito

que vengo yo.

La señora Adorno y su hija acertaron cuando me recomendaron este libro como uno escrito por un vegabajeño al que no conocía, pero que me tiene comprometido en conocer dentro de mi ignorancia de muchos aspectos de nuestro pueblo y su gente para seguir buscando de este y otros autores locales aunque no tengan presencia aquí.

Eso quiere decir que conocen su negocio, por lo que les felicito por dotar a nuestra ciudad y establecer un buen punto de referencia para el enriquecimiento cultural y educativo de Vega Baja.

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