Actualidad Política: El involucionado Marcos Cruz Molina de 2011 y el de 2024

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

En el Archivo del Diario Vegabajeño de Puerto Rico, segunda etapa, diciembre 2012 a octubre de 2016 hay una reimpresión de un escrito que publiqué un día como hoy en 2011 y que está permanentemente en la sección de pasadas ediciones, que diariamente estamos volviendo a intercalar como sucesos que ocurrieron en fechas de otros años. Allí hemos colocado noticias, informaciones y escritos a disposición de investigadores, historiadores y personas que gusten de la historia de Vega Baja y el desarrollo de las costumbres.

El Diario Vegabajeño comenzó en mayo de 2006 como una sugerencia de mi padre Thomas (Jimmy) Rosario Flores ante el curso negativo que tomó la administración del gobierno municipal y el partido de gobierno local. Muchos comenzamos colaborando con Edgar Santana y la Legislatura Municipal hasta que nuestra aportación gratuita colisionó con prácticas ilegales del gobierno municipal incipiente. Al quedarnos sin foro adentro, lo creamos fuera del control y las estructuras internas, para que el interés público se viera representado desde nuestro medio periodístico. Tardó algunos años el cambio, pero todos saben que fuimos consistentes hasta que terminó la pesadilla administrativa de odio, pillaje y oportunismo.

Desde esta plataforma, en la que colaboraban personas de todos los pensamientos políticos, sociales, deportivos y culturales, mantuvimos por muchos años en forma constante la visión de la verdad de los hechos y la opinión de muchos. También colaboramos con los periódicos puertorriqueños y de Internet y fuimos motivo de discusión en las redes sociales. Eventualmente nuestro nombre cambió a Diario Vegabajeño de Puerto Rico, que se mantuvo activo hasta la crisis de los huracanes Irma y María. Al no haber sistemas de comunicaciones, suspendimos indefinidamente nuestras publicaciones.

En mayo del pasado año decidimos que era tiempo de regresar a la palestra pública ya que perdimos el contacto con el Gobierno Municipal de Vega Baja que en años anteriores suplía bien las necesidades de información en la que en nuestro aspecto personal colaborábamos esporádicamente. Notamos una ausencia de propósitos de los líderes políticos, una dejadez y hasta negligencia en los asuntos públicos y muy particularmente un cambio en la actitud del alcalde Marcos Cruz Molina. Estaban desapareciendo los valores que habíamos visto en sus primeros años como líder de nuestra ciudad y ya los ciudadanos estaban perdiendo el aprecio hacia él porque en cierta manera estaba abandonando el servicio a los constituyentes, con ideas parciales y extrañas, con favoritismo hacia unos y discrimen hacia otros.

Hay quienes aun defienden a Marcos Cruz Molina por distintas razones y lo entendemos porque hay personas que son leales hasta la muerte, otros creen que él es el bueno y los que lo critican son los malos, algunos tienen un agradecimiento personal por algo que les ha hecho, mientras hay quien piensa que nadie puede hacerlo mejor que él, pues el nuevo «viene a aprender primero». Los acólitos defenderán su trabajo de confianza o el de alguien de su familia y habrá quien por mantener una relación de influencia quiera estar cerca del poder de quien lo ostenta en el momento. Lo último que escuché fue la perogrullada de que Marcos Cruz es el dueño del cargo de alcalde, como si la democracia hubiera sido abolida.

Lo cierto es que hay muchas personas decepcionadas con el desempeño del alcalde Marcos Cruz Molina. La afluencia de varios precandidatos en los partidos principales y aun en los partidos minoritarios nos dice que hay interés de un cambio y que algunos piensan que pueden ser factores de transformación para Vega Baja. La falta de defensa con buenos argumentos de sus fieles dice también de lo mucho que tendrían que explicar sobre el Marcos Cruz Molina del presente y de sus imprecisiones, carencias y errores que ha cometido en los últimos tiempos. Es la misma persona, pero en lugar de evolucionar ha involucionado. Ha regresado a estilos viejos y obsoletos de gobernar, a una prepotencia incomprensible y a una falta de diálogo inteligente sobre los problemas que le plantea el pueblo de día a día.

Esto no se resuelve con discursos de endosos como el que recientemente le dio el ex-alcalde Luis Meléndez Cano en un lugar vacío de ciudadanos y electores y que se preparó como un anuncio para ensalzar la supuesta obra del descrito «muchacho» que ya es casi un cincuentón. Ni con parte de la vieja guardia posando a su lado y caminando con otros candidatos a otras posiciones cuyo favor a Vega Baja no se conoce.

El alcalde solamente puede convencer con el diálogo y la obra y esta se ve solo en promesas y sueños que hasta el momento no ha logrado. Su palabra no es confiable con los desvaríos de la Casona, la Cancha Moisés Navedo y el Parque Carlos Román Brull. Ni se ve la obra en los líos de los cementerios, con los informes al Contralor Electoral y violando la ley como hace con la veda electoral.

Tic, toc. Su tiempo para explicar se está acabando y su grupo selecto ni él lo están aprovechando. A mi entender, lleva una política equivocada, pensando en lo grande que ha recibido el favor electoral en las elecciones que ha tenido hasta el momento y contando que su experimentado equipo electoral hará maravillas en las primarias y luego en las elecciones.

He conocido dos etapas de la vida del político Marcos Cruz Molina. Nunca he podido votar a su favor ni en su contra porque no me corresponde como elector. Y solo, como vegabajeño, tengo que decir lo que pienso para orientación a los electores para que tomen la mejor decisión al contratar su alcalde y demás personas a elegir. Lo hice en 2006, 2011 y también lo hago ahora. Es una tradición que empezó mi abuelo Esteban como miembro del Partido Popular en el periódico Justicia de Vega Baja en la década de 1940, luego mi padre en la columna Actualidad Política del desaparecido semanario Taino en la década de 1970 y en los últimos dieciocho años este servidor por esta plataforma.

Lo que nos mueve es el amor por los vegabajeños y de que Vega Baja sea un lugar mejor para que todos podamos vivir, nada más.

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