Hacia dónde va nuestro municipio (2013), por Thomas Jimmy Rosario Martínez

¿Hacia donde va nuestro municipio?

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR

 (Diario Vegabajeño de Puerto Rico, 14 de marzo de 2013)

A veces los términos se nos confunden. Pero una cosa es el Gobierno Municipal, que es una estructura de poder compuesto de una rama ejecutiva y otra legislativa y el municipio de por sí, que es una figura territorial y jurisdiccional exclusiva para todos los fines estadísticos y funcionales donde intersecan tres gobiernos y las libertades individuales.

El pasado año el pueblo escogió a un alcalde, una legislatura municipal, unos senadores y representantes por acumulación y distrito y un Comisionado Residente, que son los representantes de los tres gobiernos que nos afectan, o sea, el municipal, estatal y federal. Otras estructuras externas, como las Naciones Unidas, las distintas ramas del poder de Estados Unidos y las religiosas como la Iglesia Católica, son indirectamente poderosas en nuestro diario vivir y nos afectan igual.

Ayer, como consecuencia de un acto ocurrido en Roma, que está a miles de millas de Vega Baja y en una religión de muchos no profesamos, las campanas del templo católico de nuestra ciudad sonaron por un relativo largo período de tiempo, anunciando la elección del Papa Francisco. Eso significa que la distancia ni el tiempo son óbice para que nuestra ciudad y nuestros habitantes se afecten por cualquier acontecimiento en el mundo.

Pero, ¿a donde va nuestro pequeño mundo, el que realmente nos importa en primera instancia?

Hay varias apreciaciones. Para la dama que asaltaron en esta semana en Alturas de Vega Baja y que le quitaron el carro mientras cerraba el portón, esto está perdido. La afluencia de delincuentes en su área y otras de nuestra ciudad, que parece que están tomando las calles, los edificios y hasta la salud mental y física de nuestros compueblanos, es imparable.

Los policías no ayudan mucho, poniendo excusas para ni siquiera hacer las querellas o minimizando los delitos para no tener que enfrentarse a la delincuencia, que al fin y al cabo, también les puede costar la vida.

Hay quien culpa a las últimas tres administraciones municipales. A Meléndez Cano, por su larga incumbencia que coartó el crecimiento de dos sectores de la población, los populares que no eran del ramo y los de otros partidos a quienes no se les dió oportunidad de aportar su talento en el Gobierno Municipal. También, el mantener a personas que no hicieron crecer los departamentos y oficinas y que más por una lealtad al jefe, fueron sostenidas en un ambiente que dejó de evolucionar. A Edgar Santana, principalmente por la corrupción descarada y por la de operar el Gobierno Municipal con personas incompetentes, a Iván Hernández por su falta de fiscalización y hasta connivencia en el desastre administrativo de Santana desde la Presidencia de la Legislatura Municipal, por tolerar y propiciar el esclavismo laboral hacia la política partidista y por sacrificar la calidad administrativa para obtener ventaja en un año electoral.

Todas las estructuras y personas que mencioné al principio de este escrito nos pueden ayudar, pero solamente los vegabajeños podemos resolver nuestros problemas. Esa no es una frase sabia de mi invención, ni es tan sencilla como parece. He parafraseado al sacerdote jesuíta Fernando Picó, historiador, con quien tuve una conversación hace algún tiempo sobre Vega Baja cuando se destacaba públicamente los desaciertos del alcalde Santana.

Tenemos que caer en tiempo. Todos los países, incluyendo a Estados Unidos, están en dificultades económicas. A Puerto Rico prácticamente ya le han declarado la impotencia para desarrollo. Nuestro camino, es, claramente, mirar con una lupa lo que tenemos, en lugar de usar binoculares para ver qué está detrás de nuestras verjas.

Nos debe complacer  tener un ambiente diverso de recursos naturales, con varias reservas potencialmente explotables para la recreación pagada y libre, contar con tierras cultivables, una infraestructura recuperable, profesionales de todos los tipos, y niveles de especialización. El Gobierno Municipal, actualmente compuesto de personas honestas y comprometidas, es un vehículo para la creatividad individual y colectiva y ha declarado su interés en ayudar a desarrollar los proyectos individuales de comercio e industria y hacer renacer nuestra cultura local, obliterada en los últimos ocho años.

Vega Baja irá hacia donde nosotros querramos. Me pongo del lado del optimismo y de los que estamos dispuestos a que nuestra ciudad brille como nunca, aunque el resto del mundo se opaque. Tenemos que imaginarnos que al mundo le llegó el Día del Juicio y que estamos aislados en nuestro pequeño universo, para unirnos en todos los aspectos de la acción y luchar para nosotros mismos.

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