
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
La manera en que el alcalde Marcos Cruz Molina ha manejado un asunto público como el de las instalaciones de tres estructuras y el estacionamiento en la Playa de Vega Baja ha sido pobre, manipulador y egoísta. Ha probado faltas de destrezas en decir la verdad y de utilizar procedimientos inadecuados para comunicar el asunto.
La primera falla en este proceso es de él. Su manera a veces enigmática, de disfrazar los hechos, llegar a conclusiones incorrectas producto del trabajo de escritorio y no de campo, es una falta estructural en su manera de ser. La segunda falla, también de él, es la de no tener a su lado un buen oficial de prensa y de comunicaciones que le hiciera ver la realidad perceptible de sus actuaciones y atajara la mala impresión y desconfianza que ahora representa.
El asume muchas cosas como ciertas, cuando son falsas y cada día, envuelto en su propio mundo, se va alejando de las personas que hemos confiado en él porque era distinto a lo que había hasta el momento para dirigir este pueblo. Eso está provocando una vulnerabilidad sobre su autenticidad como persona, en el aspecto del carácter. Y un político no puede darse ese lujo.
Los que han visto su conferencia de prensa de ayer, se hacen muchas preguntas. He visto opiniones, respuestas a preguntas y he hablado con los precandidatos y candidatos a alcalde y con mucha gente de la comunidad desde ayer y estas son las preguntas que se hacen:
¿Porqué tardó tanto el informe del agrimensor y lo presenta después que el término para rendirlo expiró y primero lo sometió al Departamento de Recursos Naturales, sin darle oportunidad al pueblo para analizarlo?
El dice y repite continuamente que el hace eso de acuerdo a la ley y el orden público. Pero el orden público es el que es y no el que los políticos y funcionarios como él se inventan. El orden dicta que lo primero que debía hacer era precisamente el deslinde, para asegurarse que la oferta que estaba haciendo no sería detenida por una deficiencia en los pasos a seguir. Ofreció a Melao Holdings, lo que legalmente no podía de acuerdo a derecho, por lo que debemos concluir que no es verdad que actuó conforme a la ley y el orden público.
¿Porqué retiene el informe de deslinde, lo oculta y no lo hace disponible? Eso es un error de derecho también. Ese informe tiene una carga enorme de interés público y no tiene información sensible que no se pueda divulgar. La ley local y la federal permiten la divulgación de toda información pública de esa categoría y hay procesos legales que se pueden iniciar para saber el contenido. Pero hay mas. El Gobierno Municipal de Vega Baja una vez tomó esa misma decisión. El alcalde Edgar Santana le negó información a la periodista Wilma Maldonado Arrigoitía de Primera Hora y el Tribunal Superior le ordenó al alcalde la divulgación de la información municipal. Pedro M. Cardona Roig, «El Urbanista», en entrevista hecha ayer por Edwin (Win) Marrero, dijo que el informe no lo había pagado el alcalde con su dinero, por lo que no era un informe privado, sino público.
¿Fue realmente una conferencia de prensa debidamente convocada para ayer o fue un montaje teatral? El alcalde desde hace días dijo que iba a comunicar algo importante y había especulaciones sobre lo que iba a decir. En otras ocasiones le ha dado ese toque de misterio y ha terminado diciendo tonterías irrelevantes. Pero lo que hizo fue algo controlado. Se presentó en una carpa, una mesa con el escudo de Vega Baja y como únicos comunicadores, el alcalde Marcos Cruz Molina y el agrimensor Carlos Vega con personal de comunicaciones para transmitir sorpresivamente y en vivo la conferencia. Pero no se puede convocar a una conferencia de prensa seleccionando a unos periodistas y excluyendo a otros. Y tanta secretividad, en un asunto tan público, no era lo correcto. Mejor hubiera escogido su oficina, que es más privada.
Obviamente, se hizo de esa manera para controlar la información. De hecho, el agrimensor en varias ocasiones parecía trastabillar, se notaba nervioso e inseguro, repetía cosas y luego las aclaraba. Su delivery fue muy técnico y confuso que hasta me dio la impresión de que estaba suavizando y a la vez complicando la interpretación de sus propias conclusiones. Me recordó a un abogado que decía que «cuando un caso te fuera mal, forma un revolú, porque no vas a perder mas de lo que ibas a ganar». En un momento dado, posiblemente por la presión del momento, el alcalde se dió cuenta y lo interrumpió para expresar las conclusiones sobre lo que el se proponía hacer.
¿Cuan final y firme es el informe rendido por el agrimensor? Hay dudas sobre la legitimidad del trabajo que hizo el agrimensor. El mismo forjó cuestionamientos cuando dijo que había distintos criterios para presentar la verdad de las delimitaciones costeras y dio unas explicaciones generales sobre los que él usó. También, cuando habló de los efectos en la costa del huracán María, como el cuento del famoso Kid Cajita, no pudo encontrar la foto aérea entre los documentos que tenía, habiendo hecho una afirmación previa sobre sus efectos en Vega Baja.
El mismo agrimensor dijo que en su experiencia, aunque la ley dice que hay 6 meses para que la agencia reguladora se exprese, el curso normal son dos años. Nadie puede asegurar que el mismo u otro alcalde, la empresa Maelo Holdings u otros intereses económicos intervengan con el Departamento de Recursos Naturales para cambiar la historia. Cualquier determinación administrativa puede también ser reconsiderada, apelada o impugnada por no seguir el debido proceso de ley. También, pueden haber requerimientos adicionales al Gobierno Municipal de Vega Baja. No se puede, pues, bajar la guardia.
¿Cuándo se demolerá la Casona y los edificios anejos en la Playa? El alcalde quiere pasarle la papa caliente de la inversión de 1.5 millones de dólares para demolición al gobierno central. Eso es posible, pero el mismo agrimensor dice que nunca al gobierno estatal se le ha entregado las servidumbres que por ley le corresponden. Por eso, eso puede ser un obstáculo legal y el gobierno estatal no tiene que cubrir las faltas del gobierno municipal, sino que le corresponde en primera instancia resolverlo el gobierno municipal. Su interés de que intervenga el Contralor de Puerto Rico y el Departamento de Justicia es para «limpiarle la cara» sobre la inversión que hizo la administración de Edgar Santana, pero hay también fallas graves en su propia administración por este asunto. Es un error de juicio y de estrategia, pero el sólo está viendo el punto de vista de ganancia política con la otredad y no con lo que él mismo evidentemente ha producido.
¿Qué quiere hacer el alcalde con el problema? El alcalde no habló de invertir un solo dólar en el proceso de demolición. La alternativa de la demolición por unos fondos que sugirió Ricardo Laureano pudiera expirar en diciembre de este año, por lo que esos fondos, que pudieron aprovecharse el pasado año, posiblemente no estén disponibles más allá de finales del presente. Lo que habló el alcalde Marcos Cruz fue de plantear que esto lo hizo la pasada administración, o sea, el alcalde del Partido Nuevo Progresista Edgar Santana y como el gobernador es de ese partido, pues le estaría entregando el problema al gobierno central para sacudir sus manos.
Nada dice, aunque sabía de la ilegalidad de las estructuras, que quiso aprovecharse políticamente endosando un nuevo proyecto amplificado sugerido por Melao Holdings y hasta defendiéndolo hasta mentir bajo la excusa de desarrollo económico. Mi creencia es que la Casona y las dos estructuras en la Playa Puerto Nuevo siguen siendo un balón político no solo del alcalde Marcos Cruz Molina sino del candidato a reelección con ese mismo nombre.
El problema es que el balón político ya le explotó en la cara tanto al alcalde como al candidato. No hizo lo que debió hacer desde que llegó al poder en 2013, ha sido lento y oscuro en este proyecto y lo que después hizo fue a Dios rogando para que le hiciera el milagro sobre las ruinas morales y materiales que son estas edificaciones mientras estaba con el mazo dando para culpar y reculpar a la «administración anterior» como si aquellos malditos rufianes fueran peor que él.
