Herminio «Cuqui» Seijo, por Benjamín Negrón Rodríguez

Por: Benjamin Negron Rodriguez

Lo conocemos desde niño pegado a su trompeta sacándole melodías al alma, cantándole a su pueblo, a su gente y a su historia. Sus genes y herencia le obligan a servirle a Vega Alta desde toda trinchera y a proclamarse vegalteño de pura cepa aunque no le gusta lo tilden de ñangotao, cognomento que identifica a los de su pueblo. Es bisnieto de Don Jacinto Seijo García, emigrado venezolano que hizo de este pueblo el suyo y le sirvió desde distintas posiciones públicas como Alcalde, Juez Municipal, Síndico y como patriarca de una familia que lleva más de 175 años establecida en esta Vega Costera.

Nació Herminio Arnaldo Seijo Figueroa un 15 de marzo de 1937 y fueron sus padres D. Herminio (Millo) Seijo y D. Andrea (Yiyí) Figueroa. Don Millo fue fotógrafo, supervisor de fábrica, Director de la Defensa Civil y Doña Yiyí maestra de escuelas públicas. Cuqui se inició en la música a temprana edad teniendo como su primer maestro a un miembro de la Banda del Ejército, el Sargento Rafael Ibarra, residente en la calle Unión. Hasta la residencia de Ibarra iba Cuqui, apodo inventado por Eva Medina, vecina suya, a tomar las primeras lecciones de trompeta. Su rápido aprendizaje y dominio del instrumento servía para deleite de algunos vecinos que acompañaban al militar en el juego de domino y para Don Millo que en ocasiones llegaba para conocer el progreso de su hijo.

Su inicio como estudiante se da en momentos en que residía en Vega Alta el famoso trompetista Juan Prats quien al escucharlo lo recomendó como discípulo a D. Juan Torres, padre de Berto Torres famoso trompetista de la Orquesta de César Concepción.

Para los muchachos de nuestra generación era motivo de orgullo escuchar en las tardes las melodiosas notas de Cuqui allá en la calle Las Mercedes. Desde la fábrica Rayon Mills llevándoles la comida a mis hermanos que en ella trabajaban podía escucharse. Su sonido dulce, armonioso se montaban en cada vehículo que por la militar pasaba y deleitaba a los pasajeros que cansados se enfrentaban a los tapones monumentales que en la tarde se formaban de regreso hasta Aguadilla. En ese espacio de tiempo de cuatro a seis de la tarde llenándolos de notas musicales. Desde entonces, su trompeta se convirtió en su compañera inseparable. Con ella no había enojos ni separaciones. En sus propias palabras nos afirma en forma jocosa: » con esa compañera del alma nunca tuve problemas, ni tampoco se los di.»

Su paso por la música lo ha llevado a formar parte de reconocidas orquestas. La primera fue la del manatieño Hernie Miranda como cantante con quien se inició en unas Fiestas Patronales en su propio pueblo. Pasa luego a la Orquesta Puerto Rico de Arturo Pérez en los roles de cantante y trompetista. Cuando el maestro Pete Rivera organizó la Banda de la Policía de Puerto Rico, Cuqui fue invitado a formar parte de esta como trompetista. Tuvo que asistir a la Academia de la Policía y usar uniforme y entrenarse por si fuera activado.

Aquello que en sus inicios fue una diversión y deleite se convirtió en un trabajo estable al contraer matrimonio como la joven maestra vegabajeña Ofelia Díaz que trabajaba bajo la supervisión de su madre como encargada de la Segunda Unidad del barrio Maricao. Decidió organizar su propia orquesta siendo la mayoria integrada por jóvenes vegalteños, entre los que se mencionan a Elliot Knight, José (Santiaguito) Dávila, Chito Colón, Tony Cruz, y Ramón Arroyo de Gracia. Entre sus pianistas estuvo el reconocido compositor Héctor Urdaneta, autor del bolero «Simplemente una ilusión». En una ocasión su cantante Vitín Navedo no se presentó en tarima y el público pedía el bolero «Incomprensión» de Rafael Hernández, (que era el plato fuerte de la orquesta). Los músicos le instaron a que pusiera a su hermano Juan Ramón (Bey) Seijo a cantarla como sustituto y fue un éxito apoteósico. Tuvieron que repetir la pieza varias veces a petición de los bailadores. Poco después la Orquesta de César Concepción contrata a Bey Seijo como solista.

Cuqui siguió su peregrinar con la Orquesta del Sabor de Rafael Torres Silva, luego la Sonora Manatieña, el Conjunto Palmeras de Arecibo, Roberto Angleró y su banda y gracias al maestro Juan Torres se integra como trompetista con la orquesta de Moncho Usera. Trabajó además con la Orquesta de Puerto Rico de Arturo Pérez. En el Castillo Club fue trompetista de la orquesta de Rafael Torres Silv.a La orquesta de Roberto Angleró lo tuvo como uno de sus miembros así como la de Charlie Martínez de Barceloneta. En El Escambrón formó parte de la orquesta del conocido Juan Mari y también fue miembro de la orquesta de su gran amigo Elliot Knight.

Su vida ha sido una dedicada a la protección de los derechos de los músicos. Como activista en ese campo lanzó su candidatura para presidir la Federación de Músicos de Puerto Rico. Le preocupaba la poca participación que daban los músicos del patio cuando se presentaban espectáculos traídos de Estados Unidos y del extranjero. Hizo las gestiones y consiguió que la Legislatura avalara un proyecto de ley que garantizaba esa participación con músicos y grupos locales. Desgraciadamente fue vetado por el entonces gobernador Rafael Hernández Colon, cosa que Cuqui todavía no le ha perdonado.

Sin apoyo del gobierno para asegurar el pan de los músicos y el respeto a ellos como clase, abandona la presidencia de la Federación de Músicos y formó un Big Band. Contó con el respaldo incondicional del alcalde de Guaynabo Alejandro (Junior) Cruz y numerosos alcaldes de otras comunidades que le contrataban para sus actividades y fiestas. La salud de Cuqui se vio afectada y una operación en el área del cerebro lo sacó de la música por varios años; pero Elliot Knight, su amigo y compañero lo convenció y se unió a su nuevo proyecto para crear una escuela de música y una orquesta de concierto en el Municipio de Vega Alta. Ese proyecto es una realidad viva y reúne el mejor talento local y rescatando a músicos que habían abandonado sus sueños.

Como compositor ha plasmado en bellas melodías su amor a la patria, a sus mujeres y en pegajosas guarachas el ritmo del trópico. La radio ha sido otro taller para el talento innato de Cuqui. En sus programas radiales da a conocer y aquilatar la obra de los músicos del patio. Las ondas de WCMN, Radio Luz, la 1350 de Vega Baja, Radio Universidad WAPA, Radio JIT en Vega Alta y Radio Atenas de Manatí han sido vehículos para divulgar nuestra música y sus intérpretes. No deja de comentar a través del personaje «Juan del Pueblo» los sucesos que preocupan y ocupan la gente de su país.

Al entrevistar a Cuqui cuál es la persona que más admiraba respondió sin titubear: «al Dr. Gilberto Concepción de Gracia por su sentido de sacrificio, su amor a la patria y el servicio a ella, su fidelidad y culto a la amistad sin reservas» Y añadió: «siempre he considerado la independencia como una alternativa real y digna para mi país». A nivel local admiro la obra del alcalde Molina, su humildad y compromiso de servir a su pueblo.»

Si ser vegalteño es una virtud, Cuqui es un ser virtuoso porque no se ha olvidado de su origen y la herencia que le transmitió su bisabuelo Don Jacinto Seijo. Quien lo hereda, no lo hurta.

Benjamin Negron Rodriguez

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