Vega Baja en un escenario de terremoto o maremoto

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Hoy a las once de la mañana hay un simulacro de terremoto y tsunami en todo Puerto Rico. No lo tomemos liviano. En la historia del mundo estamos en una posición frágil por donde está nuestra isla, por los acontecimientos del pasado y por la transformación que se ha hecho a través de los años con la infraestructura y el movimiento de tierras.

Un terremoto puede afectar las estructuras de los hogares, comercio e industria. Imaginemos todas las posibilidades de daños a nuestro hogar y multipliquemos ese efecto en un pueblo con una población de cerca de 50,000 personas. Sumemos que habría un daño general inesperado y masivo, que la ayuda del gobierno no bastará dependiendo de la magnitud del sismo y que habrá algunas personas más expuestas y afectadas a otras, múltiples averías de energía eléctrica, suministros de agua y descarga de las usadas, suspensión o desconexión de comunicaciones, casas y edificios hundidas, quebradas o desplomadas.

Habrá que despejar las calles y carreteras para permitir salir de o llegar a los lugares afectados más críticos. Los alimentos por la falta de energía eléctrica durarán poco tiempo y mientras creemos que habrán más en el supermercado, estos estarán en la misma situación que en nuestro hogar, pero posiblemente con más daños relativos que los nuestros.

Un terremoto puede generar un maremoto. A nuestra costa pueden llegar olas mortales de más de veinte pies en pocos minutos sin que haya aviso previo. El agua de mar puede llegar a mezclarse con nuestra Laguna, manantiales, aguas subterráneas y el río Cibuco. También, con su fuerza, puede dejar un ambiente de desolación y destrucción con muchos cadáveres por donde quiera.

FJR 1401803 Iglesia Católica (Reproducción y colorización)c.1900

El simulacro de esta mañana nos debe poner a reflexionar. No estamos seguros como estamos hoy día. Ni en nuestro sagrado hogar, ni en los edificios más modernos y de mejor construcción que tengamos. En los terremotos de los años 1865 a 1872 y el de 1918 el único edificio que tuvo daños, según se reporta, fue el templo de la Iglesia Católica. Por eso a la iglesia se le hizo un refuerzo expuesto de unas columnas por encima de su techo. También se le cambió el diseño original que se derrumbó de la torre principal, la cual era forma gótica como la de la hermana iglesia de Carolina.

Hay cientos de edificios multipisos en Vega Baja, por lo que hay que pensar que el desastre pueda abrir nuevas tragedias desgraciadas para todo tipo de persona.

Simplifiquemos nuestro conocimiento para que no nos compliquemos cuando el terremoto venga, que puede ser en cualquier momento, como ocurrió hace poco en el sur de Puerto Rico. Esa es una zona que sigue afectada y lo seguirá por muchos años, pues las réplicas siguen aconteciendo y la labor de reconstrucción, donde se puede lograr es costosa y difícil reproducirla en poco tiempo.

Hoy debe ser un día de reflexión. Estemos atentos a lo que las autoridades y medios tienen que decir sobre este asunto. Participemos en el simulacro imaginando e internalizando cuál va a ser nuestra reacción y las de los más queridos, repasando el plan de movilización a sector seguro y a establecer unas prioridades en caso de emergencia. Primero trabaje en su realidad inmediata y la de sus vecinos y memorice su paso en el mapa que se ha preparado para salvar vidas vegabajeñas.

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