Actualidad Política: Sube la temperatura del horno popular desde la madriguera oficial

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

No es de ninguna importancia que el alcalde sea estadista, popular tradicional, popular soberanista o independentista. Tampoco es relevante si es LGBTIQ+, si nació en Vega Baja, Ponce, Texas, Alaska o España. Tampoco si se baña en bikini en la Playa Puerto Nuevo o si todavía usa mantilla cuando va a misa. Nada de eso define un buen alcalde.

Un buen alcalde se supone que lo defina el que lo ha sido. Hay buenos ejemplos para ello. Algunos tienen la fama de ser alcaldes eficientes pero de mal carácter. Otros son sedita en la voz pero negligentes e indiferentes en el trato a sus ciudadanos. Y los alcaldes que lo quieren ser, que aun no se han sentado en la silla caliente, pueden parecer lo que no son o ser mejores de lo que parecen. Y si bien es mejor uno conocido que otro por conocer, hay que mirar el futuro si uno quiere que este exista para nuestro pueblo.

Me dicen que ha renunciado la Presidenta del Salón de la Fama del Deporte, una institución que crearon los populares bajo la administración de Luis Meléndez Cano y que Marcos Cruz Molina ha ido taladrando con su manía de hacer historia con cosas nuevas de su hechura. Para eso, el alcalde tendrá su propia sala de deportes, que obviamente, será una sala de corte político donde el decide cuáles son los momentos y las personas importantes del deporte vegabajeño. Ya no será la laureada selección por desempeño y excelencia, criterios que duraron por décadas, sino al que le sale del forro al alcalde para incluir, sin un estudio responsable ni una selección adecuada. No especulo, eso ya está pasando. Y me pregunto si el escalamiento a Casa Portela no será una nueva modalidad de escalamiento de protesta.

Marcos Cruz Molina decidió hacer esa intervención desde hace años. Estranguló económicamente a la institución mermando la cantidad anual cada año hasta dejarla sin recursos asignados. Con un topo en la directiva, nos dimos cuenta de que no se lograba la unanimidad en decisiones a menos que esa persona se ausentara de las reuniones. Uno en broma me dijo que el karma le había tocado cuando se enfermó y no pudo asistir por unas reuniones. En un momento dado, el alcalde amenazó con fundir las tarjas históricas; cuando le probamos que no era costo eficiente hacerlo para hacer unas nuevas, dijo que las regalaría a los exaltados. Uno de los presentes en la reunión, obviamente molesto por la ignorancia y petulancia del alcalde, le preguntó si podía llevarse ese día la de él, porque era uno de los exaltados.

Insinuó cambiarle el nombre a los desaparecidos Parque Carlos Román Brull y Cancha Moisés Navedo como para probar que era un hombre con poder. La Presidenta del Salón de la Fama es una de las hijas de Moisés. La presión es obvia y con el poder en la mano, dueño como dicen sus acólitos, hay que ceder para evitar un daño menor. Por eso, aunque la Presidenta aduce razones de salud, sospecho que su dimisión es causa directa de Marcos Cruz Molina. La única que lo puede aclarar es ella misma.

Las dos damas que son miembros de la directiva del Salón de la Fama del Deporte, Carmen y Mili, son unas servidoras públicas de excelencia, viven para servir. La diferencia con el alcalde es que este último se ha convertido en un pequeño dictadorcito de una ciudad que ya dejó de serlo y sin exagerar, se ha dedicado a convertir a Vega Baja en un villorio al que con sus limitadas capacidades es lo único que puede controlar. Por eso ya el nombre de ciudad nos queda grande y el de pueblo solo nos está sirviendo como el de municipio, porque son nombres legales que nos corresponden y no los pueden quitar. La causa de esa sensación es una sola: mala dirección.

Su última villanía ha sido la de ordenar a los directores y empleados que en horas de trabajo voten a favor de él en el sondeo de La Hornilla Caliente. Pese a lo anterior, los resultados hasta las 7:26 de anoche demuestran un avance en la cantidad de personas que apoyan a Madeline Pichardo Riestra hasta esta fecha y que participaron en el ejercicio. Recordemos que a diferencia de un sondeo, la encuesta se hace científicamente y el sondeo no tiene ninguna metodología confiable ni maneras de lograr una verdad respecto a los participantes. Da la impresión que el temor le causa ansiedad y desde hace tiempo, está pasando las líneas que definen la honradez de la delincuencia.

Todos quisiéramos que los empleados municipales fueran fieles a su trabajo y no a los candidatos ni a sus jefes en materia de política partidista. Dar la órden y seguirla por empleados está prohibido para ambos. Y la defensa de obediencia jerárquica no existe en nuestro ordenamiento penal, civil ni administrativo.

Ya un alcalde vegabajeño ha sido convicto por querer aprovecharse de los empleados municipales. No fue a la cárcel, pero estuvo en probatoria varios años, tiene una multa de cerca de $100,000 para pagar en la Oficina de Etica Gubernamental y está impedido volver al servicio público.

Para trabajar la política, al que le guste, debe hacerlo en su tiempo libre y no en recreos invitacionales para servir a su partido, a su candidato o al que le incita a hacer algo fuera del ámbito de su trabajo.

El alcalde debe frenar su frenesí de usar el gobierno como un recurso personal y político. Y sobre los rótulos que le robaron a la candidata de su partido, no debe complementar el robo ordenándole a sus subordinados en el gobierno municipal para que intervengan oficialmente con la ubicación de los de ella.

Eso es obvia persecusión política. Utilizar a funcionarios o empleados públicos municipales con lenguajes agresivos hace cómplices a los que ejecutan esas órdenes, que se entiende que son su responsabilidad vicaria, o sea, que habría responsabilidad compartida entre el alcalde y el empleado.

Nadie debe tratar de tomarse la justicia en sus manos como en el viejo oeste, so color de una autoridad que no se tiene. Y menos por razones políticas. El pueblo observa.

thomasjimmyrosario@yahoo.com

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