
La «evidencia falsa» se refiere a cualquier información, datos, testimonios o pruebas que han sido fabricados, manipulados o tergiversados con el propósito de engañar o inducir a error. Puede ser utilizada en diferentes contextos, como en procesos judiciales, investigaciones científicas, debates políticos o en los medios de comunicación.
La creación o presentación de evidencia falsa es una práctica ilegal y éticamente cuestionable que puede tener graves consecuencias, tanto para las personas afectadas como para la sociedad en su conjunto. Puede llevar a la injusticia, la difamación, la pérdida de la confianza pública en las instituciones y la erosión del estado de derecho.
Es importante estar siempre atento y crítico con la información que recibimos y verificar la veracidad de las fuentes y los datos antes de aceptarlos como ciertos. Además, es responsabilidad de las autoridades competentes investigar y sancionar cualquier intento de manipular o falsificar evidencia con el fin de proteger la integridad de los procesos judiciales, científicos y políticos.
