
Dicen que el alcalde estaba gestionando una cabalgata para su campaña cuando se enteró que la otra candidata iba a hacer la suya. Inclusive, visitó a la misma persona que le organizaría la de ella.
La persona le preguntó que porqué el no había venido nunca a pedir la celebración de una cabalgata en doce años de incumbencia y él cándidamente contestó «no me gustan los caballos».
