
La fobia a los caballos, conocida como equinofobia, puede ser una experiencia muy angustiante para quienes la padecen.
Algunas personas pueden desarrollar esta fobia debido a experiencias traumáticas con caballos en el pasado, mientras que para otras puede ser una respuesta a la ansiedad generalizada o a la falta de exposición a estos animales desde temprana edad.
Como con cualquier fobia, el tratamiento puede variar desde la terapia cognitivo-conductual hasta técnicas de exposición gradual para ayudar a superar el miedo. Si esta fobia interfiere significativamente con la vida diaria de alguien, es importante buscar ayuda de un profesional de la salud mental.
