Actualidad Política| Dos oportunidades de cambio para Vega Baja

Por Thomas Jimmy Rosario Martinez

En Vega Baja, los cambios radicales en la administración pública municipal solamente se han propiciado por muerte del alcalde, convicción y encarcelamiento del incumbente, desistimiento del incumbente para continuar o por preferencia electoral en primarias y luego en elecciones. En tiempos modernos, hablamos de todos los últimos alcaldes antes de Marcos Cruz Molina: Angel Sandín, Luis E. Meléndez Cano, Edgar Santana e Ivan Hernández González.

No puede haber cambio si el pueblo no lo quiere. El futuro de Vega Baja, por lo tanto, está en el continuismo o la elección de nuevos líderes en nuestras ramas de gobierno local.

¿Queremos el continuismo? ¿Queremos a Marcos Cruz Molina y su estilo de administrar junto a los directores de departamentos y oficinas o creemos que su gestión ya debe darse por obsoleta y expirada y traer sangre nueva a esta ciudad, con nuevos estilos, nuevas ideas y nuevas caras?

¿Es atractiva la oferta de la otra facción de su Partido Popular Democrático con la presencia de una dama profesional, luchadora y sensible o en el Partido Popular se va de nuevo a echar al olvido los servicios que debieron darnos los actuales incumbentes y debemos renovar su contrato por cuatro largos años adicionales? ¿Hay en otros partidos alternativas de liderato eficiente para confiarle el servicio público municipal?

La oportunidad de cambio ya está ocurriendo. Los votos por correo ya están circulando y cada uno de ellos vale o es equivalente al futuro individual y del pueblo vegabajeño. Luego, el día 2 de junio vendrá la otra cita de los electores presenciales en las urnas que ya han sido destinadas a estar en distintas comunidades locales. De ahí saldrán los candidatos finales que habrán de ser escogidos para dirigir los asuntos de gobierno, cuando también estaremos votando por nuestros ideales individuales y las mejores personas que a nuestro juicio deban dirigir, representar y administrar a Puerto Rico y a Vega Baja.

Elegir candidatos no es un ejercicio emocional. Es una decisión racional. El anunciarse mucho o lo nítido de una foto no son los criterios adecuados para seleccionar dirigentes públicos. Hay mucho más por valorar en esta decisión de futuro. Para el que ya ha estado, su hoja de servicios, triunfos y fracasos habla por sí mismo. No necesita repetir o tratar de demostrar una realidad artificial de ejecutorias seleccionadas para la percepción pública. El que aspira a estar, debe primero tener disposición al sacrificio y libertad para estar disponible las veinticuatro horas del día y de la noche, tener ideas frescas todo el tiempo y no atarse a los convencionalismos partidistas ni centrarse en su ego como punto de partida, pues la persona no se representa a sí mismo, sino al pueblo.

Los pueblos cercanos han demostrado mejor desarrollo y planes más sólidos para el futuro que Vega Baja. Tienen alcaldes más dinámicos, aun en menos tiempo de incumbencia que Marcos Cruz Molina. Creo, pues, que el cambio debe venir. Como la política es incierta y compleja, cualquier cosa puede pasar.

El cambio debe comenzar dentro del convencimiento de su propio partido. Si los que participan en las decisiones del Partido Popular Democrático no se mueven al cambio, seguiremos quejándonos de la inacción o de la acción municipal insuficiente o errada. Le tocaría la oportunidad de ejercer el cambio a los demás partidos políticos.

Si alguien más lo cree, sabemos que el poder no está en el deseo, sino en que lo entienda el pueblo y tome una sabia decisión.

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