
Por Carla R Narváez-Rosario, MD MA
Del Diario Vegabajeño de PR
El Viernes Santo es uno de los días más significativos dentro de la tradición cristiana, pues nos invita a recordar el sacrificio de Jesucristo en la cruz por amor a la humanidad. Es un día de recogimiento, silencio y reflexión profunda sobre el significado del sufrimiento, la entrega y la esperanza.
En la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, en Vega Baja esta fecha cobra un sentido especial al vivirse en comunidad. La oración se convierte en el centro de este día, no solo como acto religioso, sino como un espacio íntimo de encuentro con Dios. A través de la oración, fortalecemos nuestra fe, encontramos consuelo en medio de las dificultades y renovamos nuestro compromiso espiritual.
Asimismo, la familia juega un papel fundamental en la vivencia del Viernes Santo. Es en el hogar donde se transmiten los valores de fe, amor y solidaridad. Compartir este día en familia, participar juntos en las actividades de la parroquia o simplemente dedicar tiempo a la oración en casa, fortalece los lazos familiares y nos recuerda la importancia de caminar unidos en los momentos de reflexión.
En conjunto, el Viernes Santo nos invita a detenernos en medio del ritmo acelerado de la vida, a mirar hacia nuestro interior y a valorar la oración y la familia como pilares esenciales de nuestra vida espiritual y humana.
Ayer (Viernes) tuvimos la bendición de compartir en familia con nuestro abuelo Jimmy, nietos, biznietos, en fin gran parte de la familia recordando el valor de estar juntos y agradecer cada momento.
Hoy, Sábado de Gloria y el Domingo de Pascua, los invitamos a continuar ese espíritu de fe y amor, compartiendo en familia, orando y renovando la esperanza en nuestros hogares.

