
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Yo no se ahora, porque no escucho las narraciones de carreras de caballo desde hace años, pero antes era famoso un lugar en el viejo Hipódromo El Comandante en Carolina que se le llamaba la «curva de las margaritas» porque habían sembrado unas flores de esa clase y era, si mal no recuerdo, donde los jinetes estimulaban a los equinos para llegar en los primeros lugares y hacer que ganaran premios y pagaran dividendos a los hípicos.
Ya estas primarias andan por ahí. Es cuestión de horas y minutos que las mismas comenzarán y eventualmente se adjudicarán con los votos que lleguen a las urnas. Cualesquiera que sean los candidatos ganadores, tendremos que aceptarlos y celebrarlos o sufrirlos hasta noviembre cuando les podremos dar paso o cerrárselo.
Los que no están seguros de obtener mejores resultados y los inconformes habrán de seguir buscando votos mediante actividades y otros estarán mejor preparándose para fortalecer los colegios electorales. En general, la gente está deseosa de que acabe de una vez la contaminación de ruido, repetición de anuncios y carteles en todos los lugares. Los que les gusta la socialización política preferirán estar en el ajo de la cosa.
Mirando un opúsculo que Marcos Cruz está distribuyendo por todos los lados, veo que aparece de frente con su familia. El hombre que antes me buscaba cuando era legislador municipal y sus primeros años de alcalde, un día dejó de hacerlo y otro día comenzó a disimular que no me veía. Llegamos, por años a hacer proyectos en conjunto pero creo que desde que Ana Avilés se fue a trabajar a otro lado, terminó nuestra comunicación. Supongo que ella fue el último vínculo que nos mantuvo unidos.
A su lado está Ginny, su esposa. Ella siempre que nos encontrabámos me trataba con mucho cariño y hasta un beso me brindaba. Su hija hace poco la vi en el Teatro América y se me quedó mirando fija y tiernamente por dos minutos sin ninguna expresión hasta que cambió la vista. Supongo que sabe que algo nos distanció. En la segunda página aparecen los candidatos a legisladores municipales, algunos con relaciones de toda la vida que se han ido deteriorando.
El mensaje del alcalde va entre la verdad y su imaginación. El tercer párrafo quedó inconcluso. El cuarto párrafo, el catálogo de promesas de propiedades monumentales que sigue prometiendo sin poner ni la zapata. El dice que el 2 de junio va por más, pero no explica qué es lo más, como hacen los demás candidatos que presentan propuestas concretas.
En la parte de administración hace como en su informe de presupuesto, menciona la reducción en la deuda municipal y reducción de sentencias que nos trajo principalmente la administración PNP, pero guarda silencio en cuanto a los líos con demandas reales en que nos está metiendo cada día, lo que es de conocimiento público. Los superávit que ha reclamado por años son maquillados. Hace un presupuesto bajo donde sabe que va a haber sobrantes y luego anuncia un sobrante mientras algunas partidas se quedan en cero porque no las usa, como hizo hace unos años con la Policía Municipal. Inmediatamente que anuncia el supervavit, dice en qué lo va a usar, por lo que lo del superavit es un montaje, una manipulación mediática y económica para sorprender la percepción pública.
Hay mucho más de esa revista de mentiras, manipulación y promesas vacías. Hay quienes lo creen por fe, pero ese alacrán me ha mordido varias veces.
