Sublevaciones de esclavos en Vega Baja

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

El mural que recientemente fue vandalizado, el cual fue pintado por Cagigas, tiene una estampa de un negro esclavo sobre un caballo. Ya sabíamos los antecedentes por Coll y Toste y Díaz Soler y el documento principal se encuentra publicado. También, todo el proceso judicial que llegó hasta el Rey de España y luego su ejecución en la Plaza de Vega Baja aparece consignado en los archivos digitales del portal PARES en Internet y en otros escritos y documentos.

Tengo que llamar la atención al Capítulo XI titulado «El último intento» del historiador Guillermo A. Baralt en su libro Esclavos Rebeldes (Ediciones Huracán, 1982 y ediciones posteriores).

Según la investigación de Baralt, el 5 de mayo de 1831 los esclavos «maltratados» de Ramón Soler, el mayor hacendado de nuestra ciudad, quemaron su hacienda y algunos esclavos trataron de escapar a Santo Domingo por una lancha «San Pedro», anclada en el río Cibuco. Entre preconspiraciones, maltrato y autoridades sordas a los reclamos, la tensión se fue aumentando y los representantes del gobierno dejaban sin antender las quejas. A esto se le sumaba que el precio del azúcar, trabajo de los esclavos, había decaído, razón por la cual los hacendados no atendían a los obreros. Esta situación hizo crisis cuando el gobernador de Puerto Rico autorizó la represión legal, dando derecho a que se cometieran abusos contra los esclavos.

La imágen del esclavo a caballo corresponde a Florencio, africano de 26 años y esclavo del síndico Agustín Otero. De acuerdo a los documentos exainados por Baralt, recorrió las haciendas de Cabo Caribe con la contraseña, que como hoy día es una clave secreta en el mundo del ciberespacio, en aquel tiempo acordada por los conspiradores de «Compañeros, ya es hora».

Al delatarlos Miguel «el mulato», hubo tiempo para que el Regimiento de Granada sofocara la conspiración. Los pocos esclavos que participaron fueron detenidos al rendirse de inmediato. El peor castigo, pena de muerte, se impuso al esclavo Miguel, «el negro». Hubo penas de cárcel a los demás conspiradores y aun para el síndico procurador hubo multas.

En el 1847, año anterior a la última conspiración, había 486 esclavos en Vega Baja. El 5 de mayo de 1828 se dio un intento de sublevación que se llevó a cabo, pero no fue delatado. En 1838 hubo aparentemente otra conspiración, pero no fue llevada a cabo, ni fue delatada.

La esclavitud fue una empresa autorizada por el gobierno desde los tiempos de la colonización. Bajo la premisa de desarrollo económico -muy similar a lo existente en nuestros días- se justificó hasta que se abolió la trata negra y la explotación del ser humano. La discriminación al negro y a otras minorías por fuerzas más adelantadas duró hasta el 2011 cuando se eligió al primer alcalde evidentemente mulato en Vega Baja, aunque aun hoy día existe la esclavitud laboral en los gobiernos municipal y estatal.

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