
Dispersos entre la desgracia se mueve una sociedad que sigue avanzando al barranco. Cada cuatro años nos prometen mejores condiciones de vida, y nada pasa. Hay quienes alegan logros que en nada tienen que ver con la calidad de vida de la gente. El sistema de salud aduce a estar en franca recuperación, pero el éxodo de enfermeras y especialistas parece imparable, una visita al médico dos veces al año y tal vez en un pueblo distante al de residencia, es la queja mayor seguida de los altos costos de los medicamentos.
Se alega que este años es el más bajo en la incidencia criminal, en los últimos 40, pero la percepción de inseguridad en la gente es altísimo, y la merma en agentes del orden público es ostensible.
La economía está dizque boyante, pero con cien dolares sólo te da para lo que antes comprabas con cincuenta. La educación sigue su rumbo calladita me veo más bonita, con menos escuelas, menos niños, pero con más gastos operacionales, incomprensible por demás. Le sigue un superavit en casi todos los municipios, pero, los proyectos reales y necesarios o no empiezan o se quedan a mitad, por cualquier excusa predecible flanqueadas por refritos altamente conocidos.
Hoy día contamos con una gran cantidad de leyes protectoras de los empleados, pero la gente renuncia huyendo a la toxicidad y a la lentitud e ineficiencia de las agencias apelativas. El sistema de justicia criminal en dificultad es otro de los asuntos de los que alegan que no, pero que todos sabemos está en deterioro.
LUMA y GENERA haciendo un despliegue de excusas que ni ellos se las creen, y así seguimos votando por los mismos que nos han traído hasta aquí, y después decimos con la boca de comer, que nos pasa Puerto Rico y Puerto Rico lo hace mejor.
Despierta tú, que duermes.
