Extranjeros en Vega Baja (antecedentes de los braguetazos), por Dr. Carlos M. Ayes Suárez

La penetración de inmigrantes en las esferas políticas y económicas del pueblo: las alianzas matrimoniales.


Pese al hecho de que el 4 de mayo de 1814, se restablece el absolutismo como resultado de la restauración en el trono del Rey Fernando VII, durante dicho periodo se obtiene de la monarquía la aprobación de una Cédula de Gracias o concesiones para la colonia con el propósito de fomentar el desarrollo económico y, por ende, social y político de la misma.

A través del nuevo decreto se adoptan las medidas para alentar la inmigración de individuos que pudieran contribuir a la estructuración del nuevo modelo económico. La oleada migratoria que se inicia durante dicho momento continuaría alentada por nuevas leyes de forma ininterrumpida durante todo el siglo distribuyéndose los inmigrantes por todos los municipios.


Desde los inicios del proceso migratorio, los advenedizos comienzan a integrarse en las esferas económicas, llegando a mantener un control parcial del comercio y del financiamiento de iniciativas económicas acumulando capital en la esfera de la circulación de mercancías, entrando en conflicto conlos propietarios criollos del área de comercio y del financiamiento. Otros recurren al mecanismo de las alianzas matrimoniales (braguetazos), para integrarse a los círculos de poder de las élites criollas.


Concejales extranjeros en el Cabildo de 1836.(Especialistas o funcionarios)


Tanto durante los dos previos periodos constitucionales como entre los periodos absolutistas que mediaron entre los tres periodos constitucionales, se observa que no formaban parte del gobierno ningún extranjero. Sin embargo, en el Cabildo electo el 16 de octubre de 1836, encontramos que el Secretario Don José María Anselmo de Achavales era español; el Regidor Don José Antonio de Rey era europeo; el Regidor Don Pablo Soliveras era español; y el Procurador Síndico del Común Don Vicente Pi [Arimón] era catalán. Los identificados como extranjeros eran españoles de distintos reinos o provincias. El Regidor Don José Antonio de Rey contrajo primeras nupcias con Doña Gregoria García Hernández. Esta era hija de Don José García y de Doña Rosa Hernández. Murió a los 29 años el 27 de enero de 1819. Una vez muere su cónyuge contrae segundas nupcias con Doña María Cornelia Tobar Negrón, nieta de Don Manuel Negrón Maldonado. Ambas cónyuges pertenecían a familias criollas de hateros dueñas del Criadero de Cerritos y del Hato de Pugnado.


Los pequeños y grandes comerciantes extranjeros del pueblo.


Cuando se relaciona la cantidad de pulperos del pueblo durante los años de 1818 y 1819, se enlista al europeo Don Nicolás Aulet entre los comerciantes. El resto de los pulperos, un total de 11 comerciantes, pertenecían a familias criollas del pueblo. Pocos años después, el 13 de mayo de 1824, informaba el Alcalde Ordinario Don Antonio María Dávila Bonilla que en el pueblo existían 15 ventorrillos y 2 tiendas mixtas con licencia. Entre los comerciantes encontramos al isleño canario Don Joaquín Pagola, a la venezolana Doña María del Socorro Morgado y, nuevamente, al europeo Don Nicolás Aulet.


En el “Padrón del subsidio de Vega Baja para el año próximo entrante 1827” figuran Don Nicolás Aulet y Don Joaquín Pagola en el barrio Pueblo pagando una contribución de 1 ps. cada uno. Esto evidencia que el volumen de ventas de sus respectivos negocios era muy bajo.


Cuando se lleva a cabo el Censo de 1833, no se incluyó el nombre de las personas censadas. Sin embargo, si detallaron aspectos tales como la nacionalidad y la ocupación de los mismos. De un total de 29 personas dedicadas a actividades comerciales, 2 eran comerciantes, 16 mercaderes y 11 ventorrilleros. Había un total de 20 extranjeros (Sin incluir los 104 esclavos africanos), entre los cuales 2 eran comerciantes nacidos en España; 2 eran comerciantes nacidos en Cataluña; y 1 era comerciante nacido en Inglaterra. Confusamente, los censados nacidos en España y Cataluña eran englobados con los europeos censados. La totalidad de los comerciantes extranjeros censados era de 5 individuos (17.24 %).


Pocos años después, en 1837, se incluyen por primera vez el nombre de las personas censadas. Había un total de 8 personas dedicadas a actividades comerciales; 6 de los cuales eran pulperos, 1 era comerciante y 1 mercader. De un total de 18 extranjeros, 3 eran pulperos (2 franceses [Don Pedro Barbet-Pueblo y D. Pedro Denis-Pueblo] y 1 isleño canario [Don Joaquín Pagola-Pueblo]) y 1 era comerciante nacido en España (Don Pablo Soliveras-Pueblo). El 50 % del comercio estaba controlado por extranjeros (4 de 8).


Pese al hecho de que los comerciantes extranjeros representaban la minoría de éstos, ya desde el 1833 y a base del valor de las viviendas, Don Pablo Soliveras era poseedor de una de las viviendas de mayor valor en el barrio Pueblo (500 ps.). Solo las viviendas de Don Bartolomé Martínez, Don Ramón Vega, Don Gerónimo Sants y Don José Alejandro González equiparaban el valor de su casa.


En 1839, había un total de 24 comerciantes; 14 de los cuales eran mercaderes y 10 eran ventorrilleros. Aunque la cantidad de extranjeros había aumentado de 18 en 1837 a 26 en 1839, no tenemos información sobre cuántos de ellos estaban integrados al comercio. Sin embargo, en el “Reparto de gastos públicos 1844”, encontramos nuevamente como contribuyentes viviendo en el barrio Pueblo a Don Pablo Soliveras (60 ps. 4 rs. 16 ms.); a Don Pedro Denis (4 ps. 3 rs. 4 ms.); Doña María del Socorro Morgado (1 r. 24 ms.); en el barrio Pugnado y Algarrobo a Don José de Rey (3 ps. 3 rs. 10 ms.); y en el barrio Almirante Norte a Don Nicolás Aulet (2 ps. 1 r. 2 ms.).


Desde el 1837 ya se observa una tendencia alcista no solo en el comercio sino en la agricultura y entre los especialistas o funcionarios gubernamentales.

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