4 de julio en la Playa Puerto Nuevo

Playa de Vega Baja, transparencia, julio de 1966 (Fototeca Jimmy Rosario 1200047)

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Sesenta años atrás, recuerdo que la celebración del cuatro de julio -Independencia de los Estados Unidos de América- lo pasábamos en la playa Puerto Nuevo en alguna casa rentada por mis padres. Ese era uno de varios días donde la afluencia de personas era mayoritaria en todos los demás domingos y días feriados usuales.

Este día era terrible para el tráfico de vehículos. En ocasiones se detenía el tránsito porque en la «vuelta del pendejo» que era la entrada al frente de la playa no había una salida por la finca del alcalde de Manatí Joaquín Rosa donde terminaba el camino no asfaltado y había que hacer peripecias con los vehículos para poder retornar a la calle por donde se entraba. Hoy día la entrada de la calle solamente da hacia par casas y un negocio en la esquina de la Carretera 686 y al final de lo que era el camino vecinal es una calle que pasa al sur de donde estaba la «vuelta» y sale a la carretera que va por la costa hasta la salida del río Cibuco.

En cuanto a las personas que iban a la Playa Puerto Nuevo, al final del día había un ambiente afectado por mucha basura por lo que traían y dejaban y uno o más muertos ahogados, generalmente nadadores intoxicados con alcohol o atrevidos que desafiaban los lugares peligrosos del lugar. El espacio convertido en un lugar de recreación y encuentro social terminaba a veces en peleas y violencia entre sus visitantes, parejas y personas conocidas o desconocidas.

Mi recuerdo del cuatro de julio en la Playa Puerto Nuevo, no era, pues el mejor de los días que pasábamos allí. Nuestros padres nos aconsejaban que no nos alejáramos mucho de la casa, que siempre anduviéramos en grupo y con una persona mayor que nos acompañara. De hecho, lo menos que hacemos es celebrar la efemérides. Eso está ya en otro pasado que ya ni recordamos porque no nos importa el simbolismo sino la inmediatez de pasar un día de paz y recreo.

Seis décadas después, en el año pasado, vivimos como pueblo una experiencia similar cuando miles de personas acudieron a disfrutar este día de festividad. Llenos los estacionamientos disponibles, sin espacio siquiera para caminar, voceteo incontrolable y un problema de botes y otros vehículos marítimos pululando por el agua en peligroso camino a la orilla, entre personas y animales marinos. Hubo peleas y conflictos entre personas, la incomodidad era evidente por el poco espacio en la arena. El descontrol provocó cambios a la visión y la utilización de la Playa Puerto Nuevo por parte de los ciudadanos.

¿Hemos mejorado desde entonces? La amiga Grisell Maldonado escribió en Facebook «La playa está que no cabe una sombrilla más. Suerte al que encuentre un hueco». Rosita Valle, Marullo Sostenible y la Comunidad Pro Reserva natural y otros han escrito sobre las distintas maneras de mantener y mejorar el lugar en un día como este. Con mucho corazón, escriben lo siguiente: «Protejamos la Playa Puerto Nuevo, su flora y su fauna…su hogar también es parte de nuestra comunidad y es un refugio para todos».

Como optimista que soy, creo que si, que hemos mejorado como pueblo. Los nuestros tienen una gran conciencia sobre este gran recurso natural que tenemos. Unos defienden el orden que debe haber, las estructuras que deben eliminarse y el habitat que hay que conservar.

Me parece que le falta al gobierno municipal ir a la par con lo que quieren los ciudadanos vegabajeños para que la oficialidad sea proteccionista en lugar de festivista, que para los políticos incumbentes del presente cuya finalidad es parte del libro del populismo que practican, cuando hay unas necesidades naturales que son más importantes que satisfacer la fama que apetecen.

Los políticos, especialmente los locales, alcalde y legisladores municipales, deben ser factor de cambio, en lugar de lucirse públicamente con cifras estadísticas de visitas turísticas en un espacio limitado que si no se trata adecuadamente, a la larga nos daña a todos.

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