
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Muchos se impresionan con la foto de la multitud de casetas que ocupan el espacio de la arena de la Playa Puerto Nuevo el día de la Independendencia de Estados Unidos. Esto ya es una tradición de la gente, alentada por la política del gobierno municipal de tener la Playa Puerto Nuevo como un destino turístico.
Nos dicen que algunas de las casetas preceden a la gente que llega y que muchas de ellas son un negocio en el que las instalan antes de que la gente las rente. Eso elimina el espacio libre para caminar y disfrutar de esas personas y de los que llegan y no tienen una caseta. Hace de nuestra arena lugar rentado y ocupado por comerciantes listos, por personas que pueden pagar las casetas y por especuladores económicos.
Nuestra playa es un recurso natural invaluable e irremplazable. Es puerto de lanchas de menor dimensión también, de ahí su nombre de Puerto Nuevo. Habitat de importantes especies, algunas en especie de extinción y en la parte oeste con un arrecife de coral.
Dsede hace muchos años nuestra voz ha sido constante en la protesta de la política equivocada del gobierno municipal y del alcalde Marcos Cruz por pensar más en las divisas que ingresa a las arcas municipales y complacer a distintos sectores que tienen su idea de cómo explotar comercial y turísticamente el lugar. Es una contradicción lo que se gasta en el programa de Bandera Azul, que es excelente y en personal, materiales equipos y hasta nuevas máquinas para cernir la arena que otros ensucian. Se ponen las bombillas rojas para no afectar la fauna de noche, pero realizan festivales con música, luces y sonidos estentóreos. Es hacer y deshacer, incomprensible desde cualquier perspectiva.
Hace algunos años, la administración de Luis Meléndez Cano tenía, por Ordenanza Municipal, la prohibición de ocupar espacios hasta para jugar, comenzó a expropiar las estructuras en la zona marítimo terrestre, lo que le valió hasta amenazas de muerte y pleitos legales. Ahora no hay manera de controlar lo que se ha propiciado con la orda de gente que nos visita. Solo invertir en una limpieza cara y seguir permitiendo el aparcelamiento comercial del perímetro playero, restando espacio a los ciudadanos.
La próxima administración, la de Edgar Santana, tenía un plan para privatizar los terrenos aledaños y de entregarlos en un negocio redondo donde el municipio invertiría en hacer las estructuras y hasta la ornamentación con contratos leoninos y comprometidos con el pillaje y que eventualmente dejaría a los vegabajeños con sueños, pero sin playa para su disfrute. Ahí está la gran casona como monumental ejemplo de un intento abortado que dejaron a medias, con un cascarón que nadie quiere ni nadie puede desarrollar.
El alcalde ha anunciado mejoras como una construcción de villas que despues de cumplir casi tres cuatrienos, han pasado al silencio, porque como buen político que es, nunca habla de lo que prometió y no cumplió. El Timón, es anatema.
El habla mucho en espacios que controla, como en «Vega Baja te informa» pero nunca de cosas profundas, pues esa publicación está hecha para promover una buena imágen personal y no profundiza en nada ni permite que haya expresión libre del pueblo. Es, en su mayor parte, la publicación propagandística de su campaña política para las elecciones del próximo año. La obseción por su vieja foto es repetitiva y hasta insultante que se incluya en cada anuncio como si con su dinero el estuviera pagando todo lo que el gobierno federal, estatal y municipal proveen. Esa es política marrullera, de la que hacían sus predecesores el siglo pasado. Cada vez que veo su retrato, me recuerda El Reyecito, una tirilla cómica de mi niñez y a Trump, en su afán de aparecer de cualquiera manera en los medios, hasta diciendo disparates.
La política de este alcalde en cuando a la Playa Puerto Nuevo es contradictoria y equivocada. No la va a defender ni puede defenderla porque sus acciones chocan con la realidad presente y futura del lugar. Ahora es fiesta, colorido y dejar hacer para parecer liberal en el uso, pero es más abuso consciente y habilidad política lo que ya tiene comprometido en algo que no le pertenece.
La Playa Puerto Nuevo es de todos, no puede privatizarse ni permitir que otros con intereses comerciales lo hagan. Eso es matar lentamente el recurso natural que hemos recibido que tenemos la obligación de respetarlo como lo que es, un santuario de vida.
