
Agrego y crianza a medias.
Desde el siglo XVIII el agrego representó un aspecto importante de la economía de subsistencia de los habitantes “sin tierra” del pueblo de La Vega. Anotaba O’Reilly que el 13.79 % (128 de 928) de los vecinos del partido mantenían una relación de agregado con algún terrateniente.[1] Las relaciones de parentesco parecen haber jugado un papel importante en la simbiosis que se establecía con el acuerdo de usufructo establecido. Observaba Abbad y Lasierra que en el partido de La Vega había 205 estancias y 10 hatos ganaderos.[2]
Dentro de ese contexto es que encontramos la denuncia que el 19 de julio de 1836 presenta Toribio Maldonado contra Don Eusebio Otero Sánchez por «…entrega de un pedazo de platanos y cafetar que el Maldonado havia acondicionado en los terrenos de Otero, por donacion graciosa que le hizo…».[3] Luego de celebrarse el juicio “…se verificó obligándose Otero á satisfacer á Maldonado ocho pesos en el termino de cuatro meses…”[4]
El 26 de noviembre de 1840 Ramón Negrón demanda a Don Diego Rodríguez[5]«…para que le deje cosechar un batatal que tiene en los terrenos de la hacienda…» Luego de celebrarse el juicio concluyen que éste “…coseche sus batatas en todo el mes de abril del año entrante de 1841; y en cuya época deje limpio el terreno.”[6]
Aunque la crianza a medias de animales pudo abarcar una amplia gama de especies, entre 1840 y 1847 (1840 – 3; 1847 – 2), proliferaron las demandas de devolución únicamente de ganado vacuno que se había entregado para ser criado en partes iguales. Resulta obvio que el reclamo incluyera los productos de las vacas tales como los becerros.
[1] O’Reilly, Alejandro. Ob. Cit.
[2] Abad y Lasierra, Fray Agustín Iñigo. Ob. Cit. Tabla Página 165.
[3] Toribio Maldonado era yerno de Don Juan Eusebio Otero Sánchez. Estaba casado con su hija María Baltasara Otero Rodríguez. Quien muere el 12 de abril de 1839. Libro de Defunciones. Iglesia de la Inmaculada Concepción de Vega Alta.
[4] 1836. Folio 2.
[5] José María Rodríguez era de Toa Baja, donde contrae matrimonio con la arecibeña Marcelina Gey Correa el 1 de octubre de 1833. De dicho matrimonio nacen José Carlos, Leonor y Josefa del Carmen. Cuando se lleva a cabo el “Reparto de Gastos Públicos de 1844”, Marcelina Gey Correa figura como contribuyente, lo que evidencia que para dicha fecha ya había enviudado. Entonces contrae matrimonio con Diego Rodríguez Díaz el 8 de junio de 1842, del Partido de Toa Baja pero vecino de Vega Baja.De dicho matrimonio nacen José Vicente, Tomás Alfredo e Isolina. Cuando esta muere el 18 de noviembre de 1851, la Hacienda la Ceiba es adquirida por Jacinto López Martínez, dueño de la Hacienda San Vicente.Cuando Jacinto López Martínez muere el 24 de agosto de 1863, en San Juan, la Hacienda La Ceiba es heredada por su hijo Vicente López Landrón. No sabemos cuándo deja de operar la misma, pero resulta obvio sugerir que sus operaciones fueron suplantadas por la transformación de la Hacienda San Vicente en central azucarera diez años después.
[6] 1840. Folios 27 – 27 vlto.
