Algunos hablando por Dios en el asunto del atentado de Trump

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

El mundo irracional de las pasiones políticas ha llegado a querer interpretar a Dios. Hay quien cree que fue un milagro que la bala rozara el chicho de la oreja a Donald Trump en lugar de metérsele por la sien izquierda. El médico que lo atendió le acentuó esta creencia y hay gente de todos los niveles hablando de la protección divina a este candidato presidencial.

Ustedes lo conocen. El expresidente no tiene nada de religioso excepto el oportunismo político de usar el todopoderoso para escalar en su vida personal, económica y política, pues es una persona práctica, que utiliza todo para ensalzar su imágen.

Lo que yo sé de Dios, no encaja conque haya salvado la vida del candidato. Dios no es identificado como hombre o mujer aunque puede adoptar cualquier forma, ni tampoco piensa como ser humano pero está en todos los pensamientos de los individuos racionales. Si bien Dios es el todo, nos permite un grado de libertad para poder luchar por tener una mejor alma. Y la decisión de la longevidad o vida breve la tiene cada persona en primera instancia decidiendo no suicidarse, cuidando el templo del alma que es el cuerpo y cosechando los mejores pensamientos y acciones.

El expresidente es una de las personas mejor protegidas del mundo. Usa chaleco a prueba de balas, está protegido por un contingente de expertos en seguridad con armas de los mejores calibres para repeler cualquier ataque y un sistema de inteligencia preventiva para mantener lejano el peligro. Tiene también el dinero para proteger su integridad y su expresión, además de poder defenderse donde otros buscarían arreglos económicos. También, ha cosechado protectores en todo el mundo, en todas las etapas que ha vivido. Es un ser afortunado y bien conectado, desde todos los puntos de vista.

Pero no es pefecto. Y muchas de las tormentas que ha tenido en sus últimos tiempos han sido cosechadas por sus posturas. A cada acción, hay una reacción. Y la teoría del Karma, para los que la creen en adición de la ley de la ciencia física, saben que en este último suceso en que estuvo a punto de perder su vida actual, tiene que haber producido alguna reflexión interior. Tiene que haberse dado de que no es invulnerable y que recibió una primera oportunidad, en la que todo su componente de protección tiene que hacer ajustes y él también los tendrá que hacer.

Mirando sus expresiones ayer ante su presencia en la Convención Republicana, pude leer expresiones de sosera, sonrisa forzada y movimientos lentos. Tiene que haber sido una humillación interna el haber sido postrado en un acto público por la acción de un don nadie que atrevió a treparse en un techo para atentar contra él y llevarse de paso la vida de otro, herir a inocentes y decidir morir en su última actividad humana. Trump, presa de la adrenalina del momento, quiso, como siempre, ser la estrella del espectáculo y exhortó, como le permitieron los empujones de los agentes esgrimir un nuevo lema de lucha y blandir como una espada el puño derechista cuando el seis de enero de 2021 blandió el izquierdo para apoyar a los insurrectos del Capitolio Federal. Al fin y al cabo, esos «rallies», son shows de poder.

La vida de Donald Trump, es de un hombre de muchos años que está lanzando sus últimos cartuchos en la vida pública, ha cambiado en fracciones de segundos. Dios ha estado presente, pero nunca sabremos ni podremos adjudicar el resultado mas allá de ser uno de los misterios incomprensibles.

Los que hablan a nombre de Dios, hablan a nombre de ellos.

Deja un comentario