
Organización del trabajo de los esclavos y de los jornaleros: contradicción de nuevo orden económico
El mestizaje en la población estaba no solo generalizado, sino que era aceptado por los habitantes. Durante los primeros tres siglos de colonización se fue amalgamando una sociedad significantemente mestiza cuyo elemento racial reforzaría el proceso de formación del ethos puertorriqueño durante el siglo XIX.[1] Cuando el Mariscal de Campo Don Alejandro O’Reilly llega a la Isla comisionado para evaluar el sistema defensivo, se percata de una realidad social que no solo estudia, sino que describe como parte de su informe a la corona. La situación del mestizaje de la población lo llevó a comentar que “Los blancos ninguna repugnancia hallan en estar mezclados con los pardos.”[2] Obviamente, los negros esclavos estaban excluidos de dicha consideración.
Aunque ya encontramos vecinos viviendo en comarca en la región, al menos desde el 1762[3], no sería hasta una década después de la visita comisionada de O’Reilly, que se autoriza la fundación del pueblo de La Vega.[4] Hasta el primer censo de almas de la nueva población llevado a cabo en 1776, los datos disponibles sobre la población de la región corresponden a la información suministrada por O’Reilly sobre el pueblo de Manatí cuyo territorio se extendía de forma ambigua hasta la Ribera de la Vega. Cuando se censó la población del pueblo de Manatí, la misma estaba integrada por 2,565 personas dentro de la categoría racial de blancos, pardos y morenos libres; y 169 esclavos.[5] La población esclava representaba el 6.58 % de la población. Aunque ya para el año de 1768, se había deslindado el territorio de La Vega, observamos que no fue sino hasta el siguiente año de la fundación que se censa por primera vez la población.
Cuando Fray Agustín Iñigo Abbad y Lasierra acompaña al Obispo Fray Manuel Jiménez Pérez durante sus visitas pastorales por toda la diócesis,[6] visitan los pueblos de La Vega y Manatí. El fraile benedictino anota que para el año de 1776, en el pueblo de La Vega habitaban 1,230 personas entre blancos, pardos libres, negros libres y agregados. Además, censa 174 esclavos. Lo que representaba el 14.14 % de la población total.[7] En el pueblo de Manatí censa 3,513 personas entre blancos, pardos libres, negros libres y agregados; y 18 esclavos. Estos representaban cerca del 0.5 % de la población.[8]
Resulta notable el hecho de que después del deslinde del pueblo de La Vega, el pueblo de Manatí refleja una significativa disminución de esclavos durante el censo de la población de 1776. Entre el 1765 y el 1776 pierde 151 esclavos. Cuando Abbad y Lasierra visita el pueblo de Manatí encuentra que contaba con 4 hatos y 73 estancias en contraste con el nuevo pueblo de La Vega que contaba con 10 hatos y 205 estancias.[9] Aunque se había autorizado la fundación del pueblo de La Vega del Naranjal mediante Real Orden del 18 de abril de 1779[10], el primer censo de población que encontramos corresponde al año de 1797, fecha a partir de la cual contamos con estadísticas pormenorizadas sobre el componente racial de la población. En el primer censo de población se da cuenta de que la población era de 942 habitantes y de que la población negra esclava representaba el (31) 3.3 % del total.
[1] López Cantos, Angel. Los puertorriqueños: mentalidad y actitudes. Siglo XVIII. San Juan, Puerto Rico. Ediciones Puerto. Segunda edición, 2001. Página 2.
[2] O’Reylly, Alejandro. Relación circunstanciada del actual estado de la población, frutos y proporciones para fomento que tiene la isla de San Juan de Puerto Rico, con algunas ocurrencias sobre los medios conducentes a ello, formada para noticia de S.M. y de sus Ministros, por el Mariscal de Campo Alexandro O’Reylly, y de resulta de la visita general que acaba de hacer en la expresada Isla, para evacuar las comisiones que se ha dignado fiar a su celo la piedad del Rey. En Fernández Méndez, Eugenio. Crónicas de Puerto Rico: Desde la conquista hasta nuestros días (1493 – 1955) (Reimpresión, 1981); Río Piedras; Editorial Universitaria, Universidad de Puerto Rico; 1981; Página 242.
[3]Autos originales de la demolición del Hato y Criadero de Manaty avajo, y reparto de su terreno para establecimiento de labranzas sin perjuicio de la annual peza. Año de 1762. AGPR. FGE. Sección A.C.P. Asiento Tribunal de Gobierno 1751-1824. Caja 187. 1 de septiembre de 1762. Folio 13.
[4] Miyares González, Fernando. Noticias particulares de la Isla y Plaza de San Juan Bautista de Puerto Rico. Apunte preliminar por Eugenio Fernández Méndez. San Juan, Ediciones de la Universidad de Puerto Rico. 1957. Páginas 65-66.
[5] O’Reilley, Alejandro. Op. Cit. Tabla no. 3. Página 251.
[6] Abbad y Lasierra, Fray Agustín Iñigo. Historia Geográfica, Civil y Natural de la Isla de San Juan Bautista de Puerto Rico. Estudio preliminar de Isabel Gutiérrez del Arroyo. Editorial Universitaria. Río Piedras. 1979. Páginas XX-XXI.
[7] Idem. Tabla página 153.
[8] Idem.
[9] Idem. Tabla página 165.
[10] El Dr. Cayetano Coll y Toste anota que el 18 de abril de 1799, mediante la Real Cédula, se había aprobado la fundación del pueblo de la Vega o Naranjal. Coll y Toste, Cayetano. Boletín Histórico de Puerto Rico. San Juan, 1914, Tomo 1, Página 246. Cabe señalar que también anota que mediante una Real Cédula del 18 de abril de 1779, se había aprobado la fundación del pueblo de La Vega. Ob. Cit. Tomo XIII, Página 124. Si tomamos en consideración que ya se había oficializado la fundación del pueblo de La Vega desde el 19 de junio de 1775 y que es a partir del 1797 que se comienza a hacer la distinción a nivel administrativo entre Vega Alta y Vega Baja, resulta lógico pensar en la fecha del 18 de abril de 1779, como la correcta. Refuerza nuestra observación el hecho de que durante el periodo de 1779-1780, el pueblo de La Vega de Espinoza pierde 394 habitantes.
