
Por Vicente Cabán, «El hijo del Sordo»
Que no muera la tradición.
Este martes se celebró en Vega Baja una procesión religiosa desde el parque de Los Pescadores hasta el balneario de Puerto Nuevo. El pelotón de fieles acompañaba la imagen de la Virgen del Carmen, la cual tenía un lugar privilegiado en la cajuela de una elegante pick up. Al llegar a un área designada, miembros de la congregación católica de la parroquia del Carmen de la barriada Sandín, junto al párroco Fredo André se dieron a la tarea de desmontar la imagen de la Virgen, patrona de pescadores alrededor del mundo, para luego instalarla en una embarcación que esperaba a la orilla de la playa y pasearla como ha sido costumbre en este lugar, por años inmemorables.
La celebración de la patrona de los pescadores ha sido celebrada globalmente durante muchas décadas. El 16 de julio de cada año pescadores del mundo entero se hacen a la mar, no ha pescar sino más bien a obsequiar a la Virgen del Carmen con un paseo marino, en agradecimiento de la protección que su virgencita brinda a estos obreros del mar durante todo el año.
Se dice que la tradición comenzó en el Viejo Mundo allá por el año 1217 cuando la imagen de la patrona de los mares se apareció a San Simón Stock, superior general de la Orden de los Carmelitas. En America, sin embargo, la costumbre de pasear por los mares a la Virgen del Carmen cada 16 de julio comenzó mucho más tarde cuando misioneros españoles llevaron con ellos a el Nuevo Continente la ya muy popular costumbre que celebraban cada 16 de julio en países europeos. La devoción por la Virgen del Carmen se esparció por el Nuevo Mundo y pescadores y marineros hicieron de la idolatrada virgen su protectora. Desde entonces obreros del mar y marineros en muchos países del continente americano, al igual que algunas naciones europeas, hacen del 16 de julio un día muy especial, el cual ofrecen a su venerada virgen en agradecimiento por sus milagros y protección en los mares de nosotros en esta parte del mundo.
Uno de esos países americanos, donde la tradición de la procesión y paseo por el mar de la Virgen del Carmen, es Puerto Rico. Es por eso que es costumbre ver el 16 de julio a muchos pescadores en pueblos costeros de la isla paseando a su venerada Virgen del Carmen.
La playa Puerto Nuevo en Vega Baja es uno de esos lugares que a visto esta tradición cada año. Mi padre, Ramón Cabán, “el Sordo” fue uno de los pioneros responsable de llevar a cabo y establecer esta folclórica tradición. Por muchos años este lobo de mar deleito al pueblo vegabajeño y a su congregación católica con pequeñas y vistosas caravanas de yolas adornadas con guirnaldas de flores. El paseo de la Virgen del Carmen era uno muy vistoso el cual esperaban con anhelo muchos miembros del pueblo religioso al igual que curiosos y público en general.
Al morir mi padre la tradición de pasear la Virgen del Carmen en la playa Puerto Nuevo casi desaparece. Sin embargo, al recate de esta costumbre llegó un GENERAL CINCO ESTRELLAS de la pesca artesanal y deportiva en Vega Baja. Fue Musin Suárez Toro quien heroicamente se dio a la tarea de tomar las riendas que involuntariamente tuvo que soltar el legendario “Sordo”, para continuar paseando a la Reina de los Mares por la afamada playa de Vega Baja.
Y ¿quien mejor que Musin para continuar con estos menesteres? Él fue el mejor discípulo que tuvo mi padre en la tarea de la pesca artesanal. Esto sin contar los logros que cosechó el célebre pescador en la pesca deportiva. Musin, la leyenda de la pesca artesanal y deportiva, fue el rescatista idóneo que llegó a reconquistar una tradición que casi había caído en el olvido.
Nosotros, los amantes del mar, y el pueblo de Vega Baja en general, estamos en deuda con este humilde pescador que cariñosamente llegó para mostrarnos el amor que tiene al mar y el respeto, devoción, admiración, apego y estima que tiene a una tradición que ha estado muy arraigada en el corazón de un pueblo. Sabemos que esta costumbre pueblerina, que ha caído en manos de un paladin de la comunidad pesquera, vivirá por tiempo indefinido. LA TRADICIÓN NO DEBE Y NO PUEDE MORIR. Musin Súarez, el pueblo vegabajeño y yo estamos en deuda contigo. Gracias por mantener la tradición viva y dejarnos saber que, como el fénix, das esperanza, aplomo y memoria a un pueblo.
