
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Los gobiernos municipales raras veces se preocupan por el estado del tiempo, excepto cuando se anuncian disturbios atmosféricos o inundaciones. En Vega Baja, desde hace años, está ocurriendo frecuentemente calor excesivo cuyo pronóstico se anuncia por Vega Baja Te Informa dando en ocasiones consejos al ciudadano común, pero a nivel del municipio no vemos iniciativa alguna de hacer actividades para combatir lo que es evidente, que lejos de desaparecer, va a aumentar. De hecho, hemos visto también una ascendencia gradual en los grados de temperatura. Pero no hemos visto ninguna iniciativa para suavizar el efecto del polvo del desierto que tanto afecta nuestra salud.
¿Será que no hay dinero para propuestas de dinero en esa tarea? ¿O será que no hay conocimiento sobre lo que nos conviene en este renglón de servicio?
Ambos problemas se combaten con la acción sencilla de sembrar árboles frondosos que protejan a las personas y a las siembras de los rayos del sol y del polvo extranjero. Eso además nos da oxigenación, que es la base de la vida junto al compuesto del agua que también lo contiene en su molécula junto a las dos de hidrógeno.
Muchos lugares en el mundo, incluyendo civilizaciones, han abandonado su espacio de vida cuando a fuerza de sustituir la vegetación por construcción, la lluvia y el agua de sus proveedores naturales ha desaparecido. De hecho, jamás hubiera Vega Baja como lo conocemos, si no tuviera dos ríos, manantiales, laguna, aguas subterráneas y una costa de agua salada que le brindó alimento a los aborígenes y a los demás grupos sociales que le sucedieron. Lamentablemente, la presencia militar en Tortuguero, los intereses económicos de residentes, comerciantes e industriales, acabaron con muchos espacios líquidos para convertirlos en sólido y aprovecharse de ellos. La experiencia histórica nos hace saber que dependemos de nuestro propio esfuerzo para evitar que eso ocurra.
Vega Baja tiene la virtud de ser un lugar donde el agua abunda, pero hasta el agua va a escasear si no se siembra apropiadamente en las próximas décadas, porque las reservas subterráneas y la evaporación por el calor, aunque retorne parte en forma de lluvia, mermará hasta hacernos la vida imposible. El desmonte por urbanizar también es un factor negativo que provoca temperaturas altas y porco flujo del agua.
Todos debemos hacer nuestra parte individualmente, pero el gobierno municipal debe incluir esta actividad dentro de su agenda. Con ello debe ir la inversión en el mantenimiento de los árboles y sembrar en las distancias apropiadas y aprovechar cada espacio libre. Tal vez debamos renunciar al progreso de las edificaciones y restaurar propiedades y espacios en desuso para sembrar entre otras edificaciones.
Vega Baja necesita un plan a corto y largo plazo. Somos afortunados de tener tantas reservas naturales como espacios paradasíacos en nuestro territorio. Hay que convertir a esta ciudad en el jardin de Puerto Rico.
